Aunque el calor amenaza con regresar este mismísimo fin de semana, ya comenzó el otoño y con él, los primeros descensos de temperatura en Rosario. El cambio de temporada en los placares se vuelve, entonces, una tarea inevitable en los hogares. La organizadora profesional y editora de espacios Julieta Dominga (JD) brindó una serie de recomendaciones precisas para optimizar los interiores, cuidar las prendas de verano y mantener el orden durante todo el año.

El primer paso fundamental antes de almacenar cualquier prenda, frazada o acolchado es la higiene. Consultada por El Tres, JD fue categórica al respecto y remarcó que "todo se guarda limpio". La experta detalló que si no se lavan las camperas o tapados antes de guardarlos, las manchas se fijan durante los meses de encierro y al invierno siguiente se vuelven muy difíciles de quitar. Para prendas de paño grueso, blazers y plumones, sugirió acudir a la tintorería al menos una o dos veces al año si el lavarropas doméstico no tiene la capacidad suficiente.

A la hora del guardado propiamente dicho, la especialista abrió el debate sobre uno de los métodos más populares de los últimos tiempos: las bolsas al vacío. "Traten de no usar esas bolsas que comprimen porque la ropa se arruga un montón, no quedan bien las fibras", advirtió. En su lugar, recomendó utilizar fundas amplias y cómodas, y alertó contra las bolsas plásticas de consorcio.

Para proteger los textiles almacenados de la humedad y los insectos, además de la tradicional naftalina, aportó una alternativa natural, económica y efectiva: armar pequeñas bolsas de tul con hojas de laurel y granos de pimienta negra entera.

Otro punto clave del proceso es la depuración del placard. "Primero, sincerarnos. O sea, ¿por qué lo guardo? ¿Para qué? Y después soltarla", reflexionó. En ese sentido, sugirió donar a instituciones o vender las prendas en buen estado, evitando acumular ropa por lástima.

Las tres reglas de oro para mantener la casa ordenada

Respecto a la disposición interna en el ropero, Dominga aconsejó categorizar prendas, utilizar perchas idénticas para armonizar la vista y sumar contenedores si hay muchos estantes y pocos cajones. "Siempre pocas cosas categorizadas", resumió sobre el secreto para un espacio funcional.

Finalmente, la organizadora compartió sus tres reglas de oro para que el caos no vuelva a apoderarse de los espacios familiares: que cada objeto tenga su lugar asignado y se respete a rajatabla y no desbordar los espacios de guardado. "El tercero y fundamental es que el orden es un hábito diario. Entonces, así como nos lavamos los dientes todos los días, tenemos que tender la cama y ordenar la casa todos los días", concluyó.