China dio un paso importante hacia su objetivo de llevar humanos a la Luna con pruebas exitosas de su cápsula lunar Mengzhou y cohete Long March 10. La cápsula realizó una prueba de aborto a baja altitud, separándose con éxito del cohete y amerizando en el océano con paracaídas. Esta prueba demostró las capacidades necesarias para garantizar la seguridad de los tripulantes en caso de una emergencia durante el lanzamiento.
El Long March 10, diseñado para ser reutilizable, también superó una prueba clave, guiándose a sí mismo hasta un amerizaje vertical propulsado en el océano después de que la cápsula Mengzhou siguiera su propio camino. Este logro es un hito importante en el camino hacia la recuperación y reutilización del cohete, lo que podría reducir significativamente los costos de las misiones lunares, según publicó el sitio especializado Space.com.
China planea utilizar el Long March 10 para lanzar a sus taikonautas a la Luna en 2030, como parte de su ambicioso programa lunar. El país también ha avanzado en el desarrollo de su módulo de aterrizaje lunar Lanyue, lo que lo posiciona como un fuerte competidor en la carrera lunar.
La Nasa, por su parte, aspira a aterrizar en la Luna en 2028 con la misión Artemis 3, que utilizará una versión modificada del vehículo Starship de SpaceX como módulo de aterrizaje. Sin embargo, no está claro si la misión podrá cumplir con ese plazo, lo que deja la puerta abierta para que China se convierta en el primer país en llevar humanos a la Luna en décadas. Con estas pruebas exitosas, China se acerca a su objetivo de convertirse en una potencia espacial líder.