Un grupo de científicos causó revuelo al anunciar que están utilizando microchips alimentados por neuronas cerebrales vivas para impulsar centros de datos de inteligencia artificial, una tecnología que fue descrita como "distópica" y sacada directamente de la ciencia ficción.

Todo comenzó ha unas semanas, cuando la empresa biotecnológica australiana Cortical Labs se hizo viral al revelar que su biochip neuronal, denominado CL1, había sido entrenado con éxito para reproducir el videojuego apocalíptico "Doom". Este pequeño conglomerado de 200.000 células cerebrales humanas vivas demostró una asombrosa capacidad para interactuar con el entorno del juego, moviendo al personaje, apuntando y disparando a los enemigos en el mundo 3D del videojuego.

Los ingenieros de Cortical Labs, apodados cariñosamente "Doctores Frankenstein", afirmaron que su biochip exhibió una notable "adaptación y aprendizaje en tiempo real". Lograron esto sincronizando las señales del juego con entradas eléctricas a las neuronas mediante un programa de software altamente sofisticado, según explicó un representante de la compañía en un video de YouTube.

En su sitio web, la empresa detalló que "las neuronas reales se cultivan directamente en nuestros chips personalizados, creando una inteligencia que aprende de forma intuitiva y con una eficiencia extraordinaria". Además, presumen que, "a diferencia de la IA tradicional, nuestros sistemas neuronales requieren una mínima cantidad de energía y datos de entrenamiento para dominar tareas complejas". Con audacia, Cortical Labs proclama: "Esto no es solo un ordenador nuevo. Es la informática reinventada".

El proceso para desarrollar estas neuronas para los microchips es un prodigio de la magia biológica moderna. Comienza con células sanguíneas extraídas de voluntarios adultos, las cuales son convertidas en células madre. Estas células madre se transforman luego en neuronas que Cortical Labs cultiva directamente en el microchip, creando una interfaz biológica-digital.

Pero la ambición de la empresa no se detiene en los videojuegos. Ahora, están construyendo centros de datos completos utilizando esta revolucionaria tecnología neuronal, evocando imágenes de escenarios al estilo "Matrix". Cortical Labs ya inauguró un centro de datos biológicos en Melbourne, Australia, que alberga 120 de sus unidades CL1, que son intensivas en recursos cerebrales, según informó Bloomberg News. Un segundo centro de este tipo, una "planta de baterías para cerebros", está planeado para Singapur, aunque aún no se ha especificado cuándo estarán operativos.

La eficiencia energética de estos chips neuronales es un punto clave. Bloomberg reporta que una sola unidad CL1, alimentada por neuronas, consume menos energía eléctrica que una calculadora de mano, lo que sugiere un futuro donde los centros de datos convencionales de IA podrían verse superados en rendimiento y sostenibilidad.