La desaparición de Micaela Gladys Albornoz (32), ocurrida el pasado 24 de junio, tiene en vilo a familiares y allegados, que ya llevan cinco días sin novedades sobre su paradero. La mujer vive en la zona sur de Rosario y atraviesa un delicado cuadro de salud mental, lo que incrementa la preocupación de sus seres queridos. En ese contexto, su madre, Claudia, afirmó que hay personas que intentan extorsionarla, sostuvo que su hija podría estar secuestrada y cuestionó que los protocolos de búsqueda no se activaron.
Según la denuncia, Micaela salió a las 9.30 de su casa familiar de Becquer al 500 bis, en Villa Manuelita. Allí vive con sus hermanos y su hija de dos años. De acuerdo con la presentación, Micaela padece problemas de salud mental –se menciona un trastorno bipolar– y en varias oportunidades estuvo internada en clínicas. Además, según consta en la denuncia, habría sido víctima de un abuso sexual en manada, un hecho que la afectó profundamente y derivó en un prolongado recorrido por instituciones de salud mental.
Su madre expresó temor de que Micaela pueda haber terminado en un aguantadero junto a personas vinculadas con el consumo problemático de drogas. También pidió que, en caso de encontrarla, le permitan internarla en una institución de salud mental, incluso en contra de su voluntad.
"En las últimas llamadas que recibí me piden plata; dicen que si no pago la voy a encontrar muerta", contó Claudia en diálogo con El Tres. Según relató, quienes la llaman tendrían acento extranjero. "La están explotando", especuló.
Además, Claudia dijo que recibió el llamado de una mujer que le aseguró haber visto a Micaela en la zona de Vera Mujica y Centeno. "Estaba vomitando y decía 'ayúdenme'", relató. También mencionó la presencia de una camioneta de alta gama en el lugar.
La última vez que fue vista, Micaela vestía una campera negra con inscripciones en amarillo, fucsia y azul, un pantalón de jean y zapatillas de lona negras. La Fiscalía informó que la mujer se encuentra bajo tratamiento con psicofármacos.