A partir de este 1 de mayo comienza a regir el entendimiento entre la Unión Europea y el Mercosur, un paso que promete reconfigurar el flujo de comercio y las inversiones entre ambas regiones. Según un informe de la consultora Abeceb, las inversiones del bloque europeo en el país podrían saltar de los actuales US$75.000 millones a unos US$92.000 millones hacia finales de esta década.
Este incremento estaría apuntalado por el propio acuerdo y por herramientas de incentivo local como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Actualmente, la Unión Europea es el principal inversor extranjero en Argentina, concentrando el 40% del stock total de inversión directa, con España posicionada como el segundo mayor inversor individual con intereses en energía, infraestructura y finanzas.
Bajo este nuevo escenario, se estima que los flujos anuales de capitales europeos podrían duplicarse, pasando de US$1.800 millones a un rango de entre US$3.500 y US$4.000 millones por año. En términos acumulados, esto representaría el ingreso de entre US$15.000 y US$20.000 millones adicionales entre 2026 y 2030, con un cambio de enfoque: los fondos se destinarían a fortalecer la capacidad exportadora más que al consumo interno.
En cuanto al comercio exterior, las proyecciones son igualmente optimistas. Argentina podría incrementar sus exportaciones hacia el bloque europeo en un 79% para el año 2030, pasando de los US$8.499 millones previstos para 2025 a unos US$15.100 millones. Este salto se explica por la magnitud de la demanda europea y una mejora en la participación argentina en dicho mercado, que pasaría del 0,30% al 0,50%.
El crecimiento se concentraría en sectores con ventajas competitivas donde el acuerdo elimina aranceles, como el complejo sojero, la cadena cárnica, el maní, los aceites vegetales, el maíz y la miel. También se abren ventanas de oportunidad para las autopartes y el vino premium.
No obstante, el informe advierte sobre desafíos estructurales, como las normas de trazabilidad para la soja y la necesidad de habilitar más frigoríficos para el mercado cárnico.
Finalmente, desde Abeceb aclaran que ganar terreno en las góndolas y mercados europeos no será una tarea automática. El proceso exigirá decisiones estratégicas por parte de las empresas, inversiones en trazabilidad, mejoras en la logística y un estricto cumplimiento de los marcos normativos vigentes en el bloque europeo.