"Los besos son maravillosos y es una de las primeras cosas que se pierden durante la pareja estable, durante el matrimonio". La sentencia es de la sexóloga Paola Kullock, que entrevistada en De boca en boca (Radio 2) por el Día Internacional del Beso analizó de qué manera la falta de intimidad física afecta las relaciones amorosas.

La directora de la PK Escuela de Sexo explicó que la forma de besar está muy ligada a las experiencias y parejas previas, y que al conocer a alguien nuevo es fundamental comunicar qué te gusta y qué no. Si el beso no fluye como se espera, sugirió hablarlo con naturalidad: "Le decís «dejá la boca quieta y te cuento cómo me gustan los besos». Ahí le das un beso vos enseñándole y quizás aprende".

Sobre la rutina diaria, los hijos y el trabajo, factores que muchas veces atentan contra la conexión en la pareja, la especialista recomendó sacar al beso de la obligación del encuentro profundo para darle una connotación juguetona. "Tomarnos todos los días cinco minutos para darnos unos besos siempre es lindo y mejora la pareja. A veces decir, bueno, lo hacemos durante un tema musical, ponerle un principio y un final, poner el cronómetro hasta que te vas acostumbrando de nuevo", aconsejó.

Uno de los puntos más profundos de la conversación giró en torno a lo que sucede cuando un integrante de la pareja pierde el deseo, ya sea por agotamiento laboral o por cuestiones hormonales propias de etapas como la perimenopausia o menopausia. Kullock fue tajante al describir esta situación: "El hecho de que uno ya no tenga deseo sexual de la manera que lo tenía, no quiere decir que la otra persona deje de tenerlo por eso".

En ese sentido, calificó como una actitud dolorosa el hecho de imponer la falta de intimidad al otro bajo la premisa de no querer y exigir que se lo soporte sin buscar alternativas. Al respecto, comparó la situación con someter a toda la familia a una dieta sin sal solo porque uno de los miembros tiene presión alta. "Es violento para ambas partes y es tristísimo para ambas partes, porque la persona que no tiene ganas lo padece y la persona que se siente rechazada permanentemente con una respuesta tan cortante y seca, también", reflexionó.

Los “falsos permisos”

Otra de las dinámicas nocivas que destacó la especialista son los denominados "falsos permisos", que ocurren cuando la parte que no desea intimar le dice a su compañero o compañera que busque a otra persona, siempre y cuando no se entere de lo que hace. "Eso es un falso permiso, eso es tener el control de lo que está haciendo la otra persona de manera solapada y desagradable. Eso está mal", advirtió. Luego, agregó: "El subtitulado en castellano de esto es: «Si yo me entero, perdés tu familia, tus hijos, tus bienes, el perro y el gato»".

Para revertir estas crisis, la sexóloga remarcó que se requiere de mucha voluntad. Volver a conectar lleva tiempo y al principio puede sentirse forzado o requerir agendar los encuentros de a poco, algo que comparó con el esfuerzo de empezar una rutina en el gimnasio. "Si realmente amás tanto a la persona como te llenás la boca, fijate qué cosa podés hacer para que esta otra persona no se sienta tan dejada de lado", concluyó.