El adolescente que sufrió heridas en su cara durante el tiroteo en una escuela San Cristóbal –uno de los dos que permanece internado– evoluciona favorablemente, aún en el hospital Orlando Alassia de la ciudad de Santa Fe, donde los profesionales de la salud confirmaron que los perdigones no afectaron órganos vitales. El muchacho de 13 años había sido trasladado en primera instancia a Rafaela, pero desde allí se determinó su pase a la capital provincial a un centro de salud de alta complejidad. Permanece en la sala de cuidados especiales para su monitoreo clínico, lúcido y sin requerir intervenciones quirúrgicas inmediatas.
De acuerdo a la información que brindó Ivana Fux desde la capital provincial a Radiópolis (Radio 2), las autoridades del efector provincial confirmaron que el adolescente presenta lesiones superficiales en el rostro, cabeza y cuello provocadas por perdigones, pero aclararon que su vida no corre peligro inmediato y su evolución clínica es favorable.
Tras el violento suceso, el alumno fue asistido en primera instancia en un centro de salud local y, debido a las características iniciales del cuadro, fue derivado posteriormente al hospital Jaime Ferré de Rafaela. Sin embargo, al requerir mayor complejidad, se definió su traslado urgente hacia el nosocomio pediátrico de referencia en la capital de la provincia, donde ingresó consciente.
Al respecto, los profesionales de la salud a cargo de la dirección del hospital santafesino llevaron tranquilidad al detallar el parte médico. Daniel Farina, subdirector del establecimiento, explicó en Radio 2 la naturaleza de las lesiones que presenta el paciente pediátrico: “Son heridas, pequeños hematomas producto de los perdigones. No tienen más que la importancia de ser lo que son, pero que no involucran órganos vitales”.
Para lograr un abordaje rápido y eficaz, los especialistas destacaron el trabajo previo al arribo de la ambulancia. “Hoy gracias a las tecnologías y al uso de la telemedicina, la información llega más rápido que el paciente. Entonces, todos los estudios que se pudieron realizar previo a la derivación, ya uno se iba contactando en el hospital con los diferentes especialistas, oftalmólogo, endoscopista respiratorio, porque estos perdigones fundamentalmente están alojados en cabeza y cuello”, precisó Farina respecto de las conductas preventivas tomadas por el equipo de salud.
En esa misma línea, el médico remarcó la importancia de mantener una vigilancia estricta durante las horas posteriores al ingreso del paciente.
Según indicó, afortunadamente el nene está estable, pero advirtió que “necesita ser monitorizado durante estas primeras 24 horas y ver la evolución por el lugar o el sitio de alojamiento de esos perdigones, cavidad ocular, cuello”.
Por su parte, el director del hospital, Pablo Ledesma, brindó precisiones sobre el primer contacto con el adolescente. “Lo pudimos evaluar en el shock room de la guardia, ingresó en buenas condiciones clínicas, lúcido, estable”, indicó.
“El paciente de momento lo que necesita y lo que hemos decidido junto con el doctor Farina y la jefatura y los médicos de guardia, es que se interne en la sala de cuidados especiales para monitoreo y control clínico, no necesitando de momento, y esa es la importancia, ningún ingreso a quirófano para ninguna valoración. Paciente estable, lúcido, conectado, activo, ubicado en tiempo y espacio”, destactó para el cierre.