Un policía que estaba a menos de tres meses de retirarse murió luego de ser alcanzado por el disparo de una pistola que accionó un vecino de la ciudad de Córdoba momentos después de ser víctima de una entradera.
La muerte del suboficial principal Luis “el Bicho” Azábal (56) ocurrió en la noche del jueves en Neper y Avogadro, en Villa Belgrano, un barrio del noroeste de la capital cordobesa.
Según la reconstrucción de los hechos que hizo el diario La Voz del Interior a partir de fuentes policiales, el primer aviso de alerta se produjo alrededor de las 20.50 con el llamado al 911 de una mujer que relató que una amiga estaba siendo asaltada y que los delincuentes intentaban llevarse su celular.
A las 21 llegó el primer móvil policial al lugar, conducido por Azábal. Muy poco después arribó un segundo patrullero en apoyo. Del primero descendieron Azábal y un jefe de zona.
Azábal saltó una verja y, entre el patio de ingreso a la vivienda y la puerta de entrada, cayó herido de un balazo que ingresó por un pequeño espacio del cuello no cubierto por el chaleco antibalas y le perforó una arteria. Cuando llegó al sanatorio Allende tenía los pulmones llenos de sangre. Los intentos de reanimación se prolongaron durante casi una hora, pero resultaron infructuosos.
En el lugar fue detenido el dueño de casa y autor del disparo fatal, Paolo Zambelli. En un primer momento fue imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y tenencia ilegal, pero luego el fiscal Víctor Chiapero modificó la calificación a homicidio por exceso en legítima defensa, por lo que recuperó la libertad, según publicó La Voz.
“Según lo que pudo contarme, ellos estaban maniatados y cuando ve que comenzaron a manosear a su esposa se zafa de las ataduras, toma un arma y dispara, con la mala fortuna de que le pega al policía que finalmente ha fallecido”, dijo en un primer momento Mónica Pico, abogada de Zambelli. “Uno de los ladrones le había puesto un cuchillo en el cuello a la mujer y parece que amenazaba con violarla”, agregó.
Los delincuentes habrían logrado huir por los fondos de la casa apenas llegó el primer patrullero.
La Justicia secuestró tres armas de fuego de guerra. Una de ellas es la pistola Glock 9 milímetros que disparó Zambelli. En un primer momento la imputación incluyó la tenencia ilegal, pero luego el fiscal descartó esa calificación. Al parecer, algunas armas tenían permisos de usuario legítimo vencidos.
Para el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, el policía Azábal “hizo todo bien: llegó al lugar con rapidez, ingresó al advertir una posible situación de flagrancia y peligro para un ciudadano”.
El funcionario sostuvo que el hecho demuestra la necesidad de desarmar a la sociedad civil. “Es muy diferente practicar tiro deportivo que enfrentar una situación de estrés y tener la templanza y el criterio, no para saber disparar, sino para saber cuándo no hacerlo”, reflexionó.
La muerte de Azábal llevó a que el gobierno provincial decretara tres días de duelo. Tanto Quinteros como el gobernador Martín Llaryora publicaron mensajes de homenaje al policía “caído en ejercicio de su deber” en la red social X.
“Quiero expresar mis más sentidas condolencias a la familia, a amigos y a compañeros del suboficial principal Luis Alejandro Azábal, integrante de la Policía de Córdoba, quien perdió la vida en cumplimiento del deber mientras trabajaba por la seguridad de los cordobeses”, publicó Quinteros.
Por ahora no hay novedades en la investigación sobre los dos ladrones que lograron huir de la escena. Los investigadores analizan las cámaras de seguridad de la zona para reconstruir las posibles rutas de escape.
Versado en artes marciales y presidente ad honorem del centenario Club Atlético y Social Río Ceballos, Azábal también era profesor de defensa personal en las escuelas de policía, donde lo recordaron como “un gran líder y muy querido por sus compañeros. Todo un ejemplo a seguir”.
Era oriundo de Río Ceballos. Tenía esposa y dos hijas adolescentes y le restaban tres meses para jubilarse, según precisó el ministro de Seguridad.