El arzobispo de Rosario, Eduardo Martin, instó a no expulsar a los cuidacoches hacia una mayor marginalidad, en medio del debate en la Legislatura de la provincia de Santa Fe sobre un proyecto de ley que busca prohibir y penalizar la actividad. “Hay que tender una mano al hermano necesitado en lugar de hacer cosas que los terminan tirando más al fondo”, afirmó. En declaraciones a Radio 2 (Radiópolis), la autoridad eclesiástica pidió ordenar el sistema en lugar de aplicar una restricción absoluta. Fue luego de una reunión que mantuvo en el Arzobispado con un grupo de cuidadoches.
La Iglesia rosarina elevó recientemente una propuesta formal a la Cámara de Diputados, luego de que el Senado le diera media sanción a un proyecto legislativo para declarar la prohibición de la labor. “No defendemos al cuidacoche que prepotea o que extorsiona”, aclaró Martin e hizo una referencia directa a lo que ocurre en los partidos de fútbol. Sin embargo, advirtió que “con una prohibición, en vez de ordenar, estamos cayendo en una deshumanización”.
Durante la entrevista, el periodista Roberto Caferra habló de la violencia y las extorsiones que sufren tanto automovilistas como algunos de los propios trabajadores informales, ques muchas veces son desplazados a los golpes por mafias que usurpan el espacio público. El arzobispo insistió en que se debe “dialogar, buscar cómo integrar a estos hermanos nuestros”, y pidió a la sociedad no perder de vista las trayectorias vitales de estas personas, que suelen estar marcadas por la falta de contención familiar y educativa.
A través de la Pastoral Social, la arquidiócesis acercó a los diputados un proyecto alternativo que busca un abordaje más comprensivo. “El mensaje de fondo que por lo menos nosotros como iglesia queremos transmitir, es que no perdamos humanidad”, expresó la autoridad eclesiástica. La iniciativa apunta a no penalizar a quienes ofrecen libremente el servicio de cuidado a cambio de una retribución voluntaria, separando claramente este escenario de las contravenciones y los delitos.
El debate legislativo actual establece que cada municipio decida si adhiere o no a la prohibición general. Frente a esto, la Iglesia solicita que el Estado concentre su poder de sanción en las organizaciones violentas y genere un registro de cuidacoches con asignación de zonas, identificación y políticas de inclusión. “Si nosotros juzgamos a todos por la misma vara, cuando las condiciones de vida y sus historias personales son tan difíciles, terminamos de marginar a más gente”, sostuvo Martin.
Para graficar que existen otros modelos posibles, el referente católico citó el caso de la provincia de Córdoba, donde los denominados "naranjitas" fueron identificados con chalecos para organizar y blanquear su presencia en la vía pública. La Iglesia considera que empezar por prohibir la actividad, sin tener resuelto qué harán esas familias al día siguiente, significa arrancar el proceso al revés.
El testimonio de Verónica
A la par de Martín, Radiópolis enentrevistó a Verónica, una mujer que junto a su pareja se dedica a cuidar y lavar vehículos en las calles de Rosario y participó de la reunión en el arzobispado local con el obispo y miembros de la pastoral. La trabajadora informal defendió con firmeza la dignidad de su labor frente a los cuestionamientos que suele recibir la actividad en la vía pública.
Verónica fue categórica al explicar que ella y su pareja, que vive en la calle, realizan un trabajo integral y responsable. “Nosotros ofrecemos un servicio, lavamos autos”, aclaró la mujer, y detalló las características de su labor diaria para diferenciarse de los prejuicios: “Como somos de confianza, la gente nos deja la llave de los autos, el auto se lo limpia también por dentro, se le limpian las alfombras, nosotros le colocamos líquidos en las cubiertas, no es un lavado así nomás”.
En esa misma línea, remarcó que el esfuerzo que realizan para subsistir tiene un gran valor personal y ético. “Al lavado nosotros le ponemos un precio y para mí no es nada indigno. Indigno sería hacer algo fuera de la ley”, sentenció de manera contundente.