Faltan pocos minutos para las diez de la mañana de un miércoles nublado en Rosario y el espacio ahora rebautizado como Puerto Emprende, en la zona de Roca y el río, empieza a cobrar vida. Es la segunda clase de un curso de serigrafía que reúne en su mayoría a hombres y mujeres que forman parte del Programa Rosario Emprende, una especie de “escuela” para emprendedores que funciona dentro de la subsecretaría de Economía Social del municipio.

Inaugurado el pasado 19 de septiembre, este galpón con vista privilegiada al río fue la casa del Almacén de las Tres Ecologías hasta enero, cuando se decidió —bajo un conflicto que persiste— cambiar su modo uso y administración. El Ejecutivo planteó que las organizaciones sociales que lo cogestionaban no lo mantenían en las condiciones ideales, sobre todo en materia edilicia y de infraestructura. El 30 de enero, después de 11 años, los desalojaron.

Luego empezó la renovación del espacio, realizada por el municipio junto a cooperativas de trabajo rosarinas. Se intervinieron 334 m², distribuidos entre 174 m² internos y 160 m² externos. Ahora cuenta con capacidad para 34 feriantes con sus respectivos puestos, un sector preparado para recibir hasta 100 personas en formato auditorio para talleres y capacitaciones, y lugar para 150 personas de pie en actividades culturales. La idea es que funcione de lunes a lunes.

 La fachada de Puerto Emprende en la zona costera de Roca y el río. (Foto: Alan Monzón / Rosario3)

Comunidad en la crisis

En una línea paralela al conflicto entre el municipio y las organizaciones hay historias mínimas de emprendedores o gente que busca emprender en la ciudad. Hacerlo en un contexto de crisis económica y social lo vuelve una misión mucho más compleja. Pero si algo tienen quienes están hoy acá es esperanza y una fuerza que no se detiene por el viento en contra.

Noemí tiene 70 años, hace 10 que está jubilada después de haber trabajado casi toda su vida como cuidadora de adultos mayores y vive en República de La Sexta, aunque vino cuando era chica con su familia desde Villa Ángela, una de las ciudades más pobladas del Chaco.

Nunca se fue de la Cuna de la Bandera y, según le cuenta a Rosario3, tampoco dejó de trabajar después de jubilarse. “Yo no estoy con el bastoncito, soy una persona muy enérgica y dispuesta a salir adelante. Esto es un aporte para la familia”, dice mientras sonríe con los músculos de la boca y con los ojos.

Quiere seguir haciendo cosas “como Mirtha Legrand”, aunque justo esta semana a la diva la volvieron a internar en un sanatorio. Pero está claro lo que quiere decir. Esa energía que se le sale por los poros es lo que la mantiene activa y con la cabeza en funcionamiento. Ya tiene hijos grandes, un varón de 20 y una mujer de 40, pero ella todavía se siente como la cabeza de familia. “¿Así somos los padres, no?”, pregunta buscando aprobación.

Noemí tiene 70 años y hace 10 que está jubilada después de haber trabajado casi toda su vida como cuidadora de adultos mayores. (Foto: Alan Monzón / Rosario3)

Ya hizo un curso de catering y panificación en un espacio dentro de la misma nave de galpones, pero que pertenece a Rosario Emprende. De hecho, a esa hora hay un grupo en plena producción de ese otro lado. Mientras Noemí muestra fotos de los productos de panadería que hizo en su casa para probar lo aprendido y expresa en voz alta que le gustaría empezar a trabajar en pequeños eventos como cumpleaños, dice que lo más importante para ella es la comunidad: “Toda la gente que integra este grupo es genial”.

Es que detrás del aprendizaje y de las herramientas que pueden apuntalar la salida laboral, hay una red de lazos que se van tejiendo y haciendo cada vez más fuertes. Una cosa trae aparejada a la otra.

“Estaba hablando con Camila —cuenta Noemí sobre una de las trabajadoras de Puerto Emprende— sobre el verano. Hay mucha gente que se va de vacaciones porque puede y me parece genial. Yo no porque no puedo económicamente y me voy a quedar sola en mi casa. Entonces les dije que organicen algo acá entre todos”.

“Lo pensaron y dijeron que va a estar genial. Ahora van a programar cuáles son los cursos que van a dar en verano. Yo les digo, aunque sea un baile. Vos no sabés lo bien que nos hace juntarnos con gente, ¿viste?”, explica y levanta la mirada de los ojos que siempre sonríen.

Son más de 20 los que vinieron este miércoles. Eduardo es el único varón, aclara que faltó su compañero y que no quiere hablar, mientras se forma en la fila para imprimir una frase sobre una bolsa de tela, guiados por la profesora. La mayoría son adultos de 45 o 50 años para arriba y eso muestra, en paralelo, otro costado de la crisis: las dificultades para encontrar trabajo a partir de esas edades.

El curso de serigrafía es uno de los que empezaron a dictarse en Puerto Emprende. (Foto: Alan Monzón / Rosario3)

Lorena tiene 50 años, es madre de un adolescente de 17 y está sentada al lado de Noemí alrededor de una larga mesa. Hizo la primera fase del Rosario Emprende —conocida como ABC— donde le enseñaron, según resume, a desarrollar y ofrecer un producto desde cero.

“Estamos aprendiendo. Todavía no soy feriante, pero me gustaría emprender y me interesó mucho lo del catering”, cuenta. Ella sí tiene otro empleo, trabaja en el área de salud municipal. “Lo pienso como un ingreso extra, para aprender algo nuevo y despejar la mente, además de conocer gente porque se hacen lindos grupos”, agrega.

Graciela (56) y Nancy (49) son amigas y viven las dos en el microcentro. Son amas de casa, se enteraron por redes sociales de algunas propuestas de capacitación y se anotaron.

“Empecé haciendo el curso de crochet y después me enteré de este por la página y me anoté. Me gustó. A lo mejor puede ser mi primer emprendimiento. Me gustaría”, explica Graciela. A través de ella se sumó Nancy.

Admiten que a su edad, aunque están buscando, les cuesta encontrar trabajo sin tener algún tipo de estudio más allá del secundario. Piensan, con cierto entusiasmo, que las capacitaciones las pueden ayudar a desarrollar un emprendimiento y a tener otro ingreso para la familia.

Graciela (56) y Nancy (49), dos amigas que están haciendo el curso de serigrafía. (Foto: Alan Monzón / Rosario3)

Saliendo de Puerto Emprende hacia el lado opuesto al Mercado del Río, el olor a panes saborizados recién horneados invita a pasar. Otro grupo está por terminar una clase del curso de panificación que ya hicieron Noemí y Lorena. Antes de irse se vuelven a poner las cofias para sacarse una foto.

Mientras despide a los alumnos, Graciela es quien toma la palabra para hablar orgullosa del espacio. Está a cargo de la coordinación de esos grupos que pasan por las cocinas. Otra chaqueña, en su caso de Santa Silvina, que llegó a Rosario con su familia a los 15 años. Tiene cuatro hijos y ocho nietos, todos rosarinos.

Como ella misma cuenta, estuvo de los dos lados porque empezó a emprender como huertera dentro del programa de Agricultura Urbana, hace muchos años, y ahora es quien recibe a hombres y mujeres que buscan aprender para tener una salida laboral. “Salíamos a vender puerta a puerta”, recuerda sobre las bandejas que armaban en la huerta.

“Acá hay muchas historias de gente que viene de muy abajo, muy humilde, que necesita estas capacitaciones como yo lo necesité en un momento cuando empecé. Y hay gente que sabe mucho, se da un intercambio de saberes”, resume.

Uno de los grupos que participa de los cursos de panificación y catering en Rosario Emprende. (Foto: Alan Monzón / Rosario3)

El espíritu de Puerto Emprende

Puerto Emprende está pensado como un lugar polifuncional en el que puedan convivir distintas propuestas vinculadas al trabajo emprendedor. No solo funcionará como espacio de comercialización, sino que, a su vez, permitirá el dictado de talleres y capacitaciones, así como asesorías, actividades culturales y otras propuestas especiales.

El miércoles a la mañana estuvo el curso de serigrafía y por la tarde hubo otro de fotografía, pero el martes se dio un encuentro de emprendedores mayores de 65 años. El espacio de comercialización está pensando más para la franja de viernes a domingo, para aprovechar el movimiento que hay en la ciudad durante esos días en un punto precioso de Rosario, en plena costanera.

Para Nicolás Gianelloni, secretario de Desarrollo Humano y Hábitat, la clave de este tipo de lugares es “construir comunidad y encontrarse” en un momento donde “todo tiende al aislamiento y a buscar soluciones individuales”.

“Nosotros buscamos propuestas colectivas, que la gente se encuentre con sus pares, con otros emprendedores, con otros adultos mayores, con otros jóvenes, lugares donde la gente se encuentre y disfrute. Que estos lugares, lejos de privatizarse, se amplían y son más públicos y para más gente”, dijo.

Gianelloni y Burguener, los funcionarios a cargo de Desarrollo Humano y Economía Social, respectivamente. (Foto: Alan Monzón / Rosario3)

Desde Economía Social precisaron que hay unos 500 feriantes activos en las 14 ferias fijas de Rosario y las 21 autogestivas. A la par, hay mucha gente que no participa de ferias, pero sí del Rosario Emprende porque tiene otro tipo de locales u otro tipo de formato de ventas por redes sociales.

La propuesta de Puerto contempla una rotación constante de emprendedores, una gestión democrática del uso del lugar, protocolos horizontales para la toma de decisiones y la participación activa de distintos grupos. “Lo más importante es la gratuidad. Eso implica un orden y tener este criterio rotativo porque son muchos los emprendedores”, explicó William Burguener, subsecretario de Economía Social.

Aquellas personas interesadas en solicitar el uso del espacio, podrán hacerlo a través de un formulario disponible en las redes sociales de Economía Social. Posteriormente, las partes pertinentes realizarán una evaluación de la solicitud en función de la disponibilidad de agenda.

Qué pasó con el Almacén de las Tres Ecologías

Entre el cierre del Almacén y la inauguración de Puerto Emprende pasaron casi ocho meses y en el medio quedaron secuelas y un conflicto abierto. Desde el municipio afirman que el espacio estaban “en muy malas condiciones” y que las cooperativas a las que estaba cedido no lo podían sostener.

“Se decidió tomarlo para todos los emprendedores, abrirlo, y a partir de ahí se hicieron las reformas técnicas que requería porque tenía dificultades eléctricas vinculadas también a los baños y la infraestructura”, indicó Burguener ante la consulta de Rosario3.

La versión de las cooperativas que forman el Almacén de las Tres Ecologías va en otro sentido. Martín Montiel, parte de la granja agroecológica La Carolina, 20 kilómetros al sur de Rosario, y uno de los referentes del espacio que ya no está en ese galpón frente al Paraná, afirma que los problemas eléctricos fueron un “pretexto” para desalojarlos.

Una imagen del Almacén de las Tres Ecologías en el galpón de Roca y el río.

“Nosotros ahí funcionábamos de otra manera. Somos organizaciones sociales que cogestionábamos el lugar de manera completamente amplia y abierta. Cualquier persona podía sumarse a un proceso de constitución de organización, que inclusive que le genera menos erogación al Estado”, desarrolla en diálogo con Rosario3.

“Durante 11 años sostuvimos que la lógica era otra: constituir organizaciones autónomas que practiquen una experiencia de economía solidaria. Hicimos algo inédito en Rosario, no existió una experiencia de esas características”, agrega.

El 30 de enero agentes de Control Urbano rompieron los candados y entraron al lugar para sacarlos del espacio. Según dijo, dejaron sin la posibilidad de trabajar a unas 65 familias.

“Ahí vos podías encontrar en el intercambio de producciones que hacíamos con otras organizaciones del interior del país, desde hierbas agroecológicas de consorcios misioneros a dulce de leche de cabra de movimientos campesinos del norte cordobés”, puso como ejemplo sobre la feria que abría los fines de semana.

Hoy siguen con una “feria de la resistencia” pero con las consecuencias que les genera haber perdido el galpón y denuncian están logrando llevarlos “a la lógica de ser una feria autogestiva bajo el ejido de la gestión municipal, algo que está muy lejos de lo que era”.

“En el Almacén de las Tres Ecologías se trabajaba una lógica ecológica de debatir qué tipos de consumos y qué tipos de producciones. Nos quedamos del lado de afuera, sin espacio físico y con el diálogo completamente roto”, advierte Martín.

La disputa deja en evidencia dos visiones contrapuestas sobre el uso de esos galpones.

“Nosotros tenemos una red de espacios productivos en la ciudad, pero la idea era que combine todo: capacitaciones, talleres, espacios para que los emprendedores se puedan encontrar, espacio de comercialización sobre todo los fines de semana, que complete todo el esquema”, dice Burguener.

“Éramos un espacio donde se generaban las herramientas necesarias para la constitución de organizaciones autónomas respecto del Estado y eso le significaba un alivio económico a la gestión municipal. Sostienen que era un lugar cerrado y con gente cerrada, pero era todo lo contrario, era una escuela de cooperativismo abierta”, contrasta Montiel.

En junio, los representantes de la Cooperativa Rosario Solidario, Cooperativa Encuentro, Encuentro de Productores Rurales y Grupo de Emprendedoras Sociales —integrantes del Almacén de las Tres Ecologías— presentaron en el Concejo Municipal un proyecto denominado “Nuevo Almacén de las Tres Ecologías + Observatorio del Río Paraná” que impulsan como propuesta superadora del conflicto que mantienen por el espacio.

La nueva propuesta plantea el otorgamiento de un permiso de uso o comodato sobre un sector de la explanada de La Pérgola, lindante al espacio que ocupaban, para poder desarrollar un nuevo espacio de comercialización de la economía social, junto con un observatorio ciudadano, actividades educativas y talleres ambientales mediante un proyecto de bioconstrucción.

También prevé una galería para ferias y eventos culturales, un salón de usos múltiples y la incorporación de nuevas organizaciones y socios, con el objetivo de fortalecer el trabajo colectivo y la presencia de la economía social en la costanera norte.

Fueron recibidos en la comisión de Producción y Promoción del Empleo, conformada por los concejales Anabel Lencina (La Libertad Avanza), Norma López (Comunidad), Pablo Basso (bancada Peronista), Ana Laura Martínez (PRO), Julián Ferrero (Ciudad Futura) y Alicia Pino (bloque Socialista). El paso siguiente es en Planeamiento.