La plaza pública de Carmo do Cajuru, en Brasil, se volvió viral en redes sociales por una restauración fallida que dejó a las estatuas de la Pasión de Cristo con cara de dibujito animado: ojos desorbitados, cejas arqueadas como de villano y bocas pintadas de rojo furioso. La intervención fue tan desastrosa que terminó convertida en atracción turística de la noche a la mañana.
Según Jam Press, los cambios absurdos indignaron a los fieles de la parroquia de Nossa Senhora do Carmo, que había encargado el trabajo. Calificaron a las figuras retocadas como una "depredación" y "una monstruosidad". Sin embargo, mientras los locales protestaban, la ciudad se llenó de visitantes. Cerca de 250.000 personas llegaron para reírse, rezar o simplemente sacarse una selfie con las obras.
Ante el escándalo, el consejo parroquial admitió que los cambios "causaron malestar a muchos fieles y residentes" y ordenó retirar la pintura de inmediato. Las estatuas ya volvieron a su acabado blanco original. “Los rasgos faciales fueron pintados de forma totalmente errónea, por lo que actuamos de inmediato para corregirlo”, dijeron desde la iglesia. No revelaron quién fue el responsable del trabajo fallido.
Ahora la parroquia busca un artista nuevo para hacer una restauración como corresponde. Las esculturas estaban deterioradas por el paso del tiempo, pero el “arreglo” las dejó peor.
El caso recuerda al famoso “Cristo Mono” de España. En 2012, la aficionada Cecilia Giménez intentó restaurar el fresco “Ecce Homo” de Elías García Martínez en el Santuario de la Misericordia, cerca de Zaragoza, y terminó creando un ícono viral. Giménez falleció a los 94 años en diciembre pasado.
En Carmo do Cajuru ya no quedan ojos saltones ni labios rojos. Pero durante unos días, el error fue más convocante que cualquier procesión: la mala restauración se volvió el milagro turístico que nadie pidió.