Mosquitos enormes pero livianos poblaron los interiores de las casas rosarinas. En medio del frío invernal, sorprende su presencia estática sobre paredes o bien, sobrevolando en círculos los patios. Carlos Tasinato, director municipal de Control de Vectores, explicó de qué se trata el fenómeno y advirtió sobre el cuidado a tener en cuenta.
“Se trata del llamado mosquito charquero y su aparición es habitual al final del invierno y principio del otoño”, señaló en Cada Día (El Tres) sobre el Aedes albifasciatus. “Es un proceso que se acelera con la combinación de bajas temperaturas y precipitaciones; es cuando se da un crecimiento explosivo de esta especie”, explicó.
El especialista recordó que el charquero no se cría en la ciudad, sino que estos mosquitos “son arrastrados por el viento” desde zonas verdes y abiertas. Cabe esperar que circulen con más energía durante el día, sobre todo en horarios precrepusculares y cuando se reúne mayor vegetación.
El funcionario recomendó utilizar repelente en las zonas del cuerpo que no son cubiertas por ropa. Sin embargo, advirtió que no se trata de la especie que transmite el dengue, que es el Aedes aegypti.