Casi catorce años después de su aterrizaje en el Planeta Rojo, el rover Curiosity de la Nasa sigue haciendo hallazgos que obligan a los científicos a volver a mirar con atención. La última imagen enviada desde Marte, elegida como Foto Espacial del Día del 14 de julio de 2026, reveló una superficie cubierta por una extraña textura en forma de panal.

La zona ya había llamado la atención del equipo desde la órbita. Por eso decidieron desviar a Curiosity para observarla de cerca. Lo que encontró fue un tapiz natural compuesto por formas poligonales casi idénticas entre sí, que se repiten de manera ordenada como si fueran celdas de un panal de abejas o las baldosas de una alfombra marciana.

Aunque Marte mostró en el pasado patrones similares, asociados a procesos de secado y agrietamiento de antiguos lechos de barro, la perfección y el estado de conservación de esta estructura sorprendieron incluso a los investigadores, que compartieron el hallazgo en una publicación de blog de la Nasa.

La imagen guarda, además, un segundo enigma. Sobre el panal aparecen esparcidas decenas de rocas oscuras, angulosas y sin un patrón aparente. Su origen tampoco está claro. El equipo de Curiosity maneja por ahora tres explicaciones posibles y todas son válidas: que se hayan desprendido de estratos rocosos más elevados y hayan rodado hasta allí, que hayan sido eyectadas durante una antigua colisión que dio forma al cráter Gale, donde actualmente trabaja el rover, o que sean meteoritos provenientes de fuera de Marte que terminaron dispersos sobre la superficie.

Esa última hipótesis no es nueva. En exploraciones anteriores ya se encontraron en Marte piedras oscuras similares con alto contenido de níquel, un mineral frecuente en meteoritos pero poco habitual en las rocas marcianas. Todavía no se sabe si estas nuevas rocas pertenecen a esa misma familia o si forman parte de un evento diferente.

Con estudios adicionales, los científicos intentarán determinar la composición tanto del panal como de las rocas oscuras. Por ahora, la imagen deja dos misterios abiertos en un mismo cuadro y confirma que, a pesar de los años de exploración, Marte sigue guardando paisajes que no terminamos de entender.