A pocos días de Halloween y del Día de los Muertos —celebraciones foráneas que desde hace un tiempo suman cada vez más entusiastas en Argentina—, se conmemora este martes el Día del Gato Negro. La iniciativa busca "limpiar" la imagen de estos felinos y despojarlos de la mala fama que arrastran históricamente en la cultura popular. En diálogo con el programa Antes de Salir (El Tres), el licenciado en Historia Marcelo Mottola explicó de dónde proviene la creencia de que los gatos negros atraen la mala suerte y cómo mutó el significado de este animal a lo largo de los siglos.
Según detalló el historiador, el estigma alrededor del gato negro comenzó a consolidarse durante la lucha de la Iglesia Católica por imponer su ortodoxia frente al paganismo y las corrientes heréticas. "En el siglo XIII, el papa Gregorio IX emitió una bula papal para tomar precaución contra ciertos grupos heréticos. En esa época se mezclaron las prácticas paganas con la brujería y se comenzó a asociar a los gatos con rituales satánicos", explicó Mottola.
A medida que avanzaba la Edad Media, el diablo comenzó a representarse con características físicas más definidas y el color negro quedó fijado en el imaginario colectivo como símbolo del mal. La combinación del felino con este color dio pie a la persecución sistemática de estos animales. Durante años, la gente solía ahorcarlos o quemarlos en la hoguera de forma informal, hasta que la Inquisición tomó las riendas de estas prácticas para institucionalizarlas.
Sin embargo, a diferencia de la visión negativa construida en la Europa medieval, otras civilizaciones adoraban a los felinos. En el Antiguo Egipto, el gato no solo era visto como un protector de los hogares frente a plagas como ratas y serpientes, sino que era considerado un ser sagrado asociado a la diosa Bastet.
Además, el color negro tenía un significado completamente opuesto, remitía al limo del Nilo, el barro fértil que dejaba el río tras sus crecidas era de color negro. Por ese motivo, para los egipcios el negro personificaba la prosperidad, la fertilidad y el renacimiento de la naturaleza; y por eso, la unión entre el felino y el color negro resultaba sumamente auspiciosa en la antigüedad.