El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no tiene planes para retirar a los cerca de 50.000 efectivos desplegados en el marco de la guerra con Irán hasta que el conflicto alcance una conclusión definitiva.
El mandatario descartó de manera tajante cualquier tipo de repliegue militar inmediato y defendió las condiciones de seguridad en las que se encuentran los uniformados en la región de combate.
Durante una extensa entrevista grabada el viernes y difundida este domingo, el jefe de Estado manifestó que no considera que las fuerzas corran peligro en la zona de operaciones.
El argumento presidencial se basó en el potencial armamentístico del país, al destacar que la nación posee la mejor defensa y el mejor ataque conocidos hasta el momento. Según su visión, un retiro en la actualidad constituiría una insensatez debido a una eventual necesidad operativa en el corto plazo.
En el transcurso del reportaje, Trump evaluó el costo humano de las acciones actuales mediante una comparación directa con la guerra de Vietnam, conflicto donde el país norteamericano registró la pérdida de más de 58.000 soldados.
El líder de la Casa Blanca reconoció que la pérdida de 13 personas en la actual operación representa una cifra dolorosa, pero señaló que el saldo fatal actual es menor al que cualquiera hubiera imaginado en un principio, lo que a su criterio respalda la conducción de las tareas militares.
Los registros oficiales de los enfrentamientos detallan el origen de las 13 bajas mencionadas por el mandatario en el marco del conflicto. Seis de los uniformados fallecieron el pasado 1 de marzo tras un ataque iraní contra el puerto de Shuaiba, en Kuwait.
Posteriormente, el 8 de marzo, otra agresión contra la Base Aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita provocó un nuevo deceso, mientras que los seis fallecimientos restantes ocurrieron el 12 de marzo al estrellarse un avión cisterna de la Fuerza Aérea en el oeste de Irak.