En un contexto de reorganización del poder en Venezuela, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, dio a conocer este domingo que su Gobierno está dispuesto a trabajar con los gobernantes actuales de Venezuela tras la captura de su presidente Nicolás Maduro el pasado sábado.
En ese marco, Rubio puso como condición que la relación dependerá exclusivamente de las acciones que tome el nuevo mando en Caracas.
En diálogo con la cadena CBS News, el funcionario del gobierno de Trump aclaró que “se mantendrá una postura de vigilancia constante” sobre el proceso de transición iniciado tras el operativo militar del sábado. “Vamos a juzgar todo por lo que hagan, y vamos a ver qué hacen”, aseveró.
Durante la entrevista, el secretario de Estado estadounidense evitó dar detalles sobre acuerdos específicos, pero sí aseguró que habrá consecuencias en caso de un posible incumplimiento de las expectativas estadounidenses.
"Si no toman las decisiones adecuadas, los Estados Unidos mantendrá múltiples palancas de presión", dijo en referencia a las sanciones que puedan tomar hacia el país venezolano, y profundizar el aislamiento económico y diplomático.
Las declaraciones de Rubio se dieron en el marco de una reorganización, a partir de que unas horas después de la intervención estadounidense, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela designó a Delcy Rodríguez como presidenta tras la captura y salida de Maduro hacia una prisión federal en Nueva York.