La abogada de Santiago del Estero acusada en Brasil de injuria racial en el marco de un proceso judicial tras hacer gestos de mono a un joven en Río de Janeiro, mantuvo un fuerte cruce al aire con el periodista Eduardo Feinmann. La joven quien está a punto de regresar a Argentina, le reprochó al periodista que la haya atacado y lo acusó de dichos agresivos contra la comunidad LGTBI y la gente pobre.

Este martes en el programa televisivo que conduce Feinmann, Agostina Paéz salió en vivo y en ese marco, se produjo un diálogo tirante. “Me matás por Twitter. No soy racista, Feinmann. He respondido mal, he pedido perdón, he reaccionado a gestos obscenos. Y me ha sorprendido que que vos me ataques de esa manera siendo que vos también te has metido con la comunidad LGBT y también has dicho que en Argentina el país no quería villeros”, lo encaró.

“Vos, justo vos me vas a venir a decir racista”, sostuvo. A lo que el periodista la acusó: “Si vos pediste perdón es que fuiste racista. Si no no hubieras pedido perdón. Pediste perdón porque porque fuiste racista. Por eso pediste perdón. Porque sabes que te equivocaste, que no le podés decir en Brasil mono a alguien ni hacer el gesto del monito”.

A continuación, la abogada aclaró: “No pido perdón porque he sido racista, pido perdón por la gente que se ha sentido ofendida por la imagen que han instaurado de mí”.

En ese momento, el conductor remarcó: “Por eso mismo, la imagen por un acto racista es tuya”. A lo que Paez manifestó: “No por un acto racista, una respuesta a un gesto obsceno”.

El periodista insistió en su postura: “Mirá, si no si no hubieras hecho un acto racista, no hubieras llegado al punto donde estás”.

Páez podrá regresar al país tras una resolución adoptada este martes 24 de marzo de 2026 por el Tribunal Penal N°37 de Río de Janeiro, en el marco de una audiencia de instrucción y juzgamiento.

La decisión judicial autoriza su retorno a la Argentina bajo la condición de cumplir tareas comunitarias, en el proceso que enfrenta por el delito de injuria racial. La acusación se originó a partir de un episodio ocurrido en esa ciudad brasileña que derivó en su detención.

Durante la audiencia, que se desarrolló entre las 15.55 y las 19.30, declararon trabajadores del establecimiento donde ocurrió el hecho, luego intervino la fiscalía y la defensa solicitó que el proceso continuara en la Argentina.

La legislación brasileña contempla la injuria racial como un delito penal. En ese sistema judicial, una misma audiencia puede concentrar distintas etapas del proceso, con posibilidad de resolución en el momento o definición de nuevas instancias.

El caso tuvo repercusión pública tras la difusión de registros del episodio.