El precio del pan sufrirá un incremento del 10% en Rosario debido a las fuertes subas registradas en los insumos básicos de producción durante los últimos meses. Desde la Cámara de Panaderos y Afines de la ciudad, advirten sobre la compleja situación que atraviesa el sector, fuertemente marcada por la pérdida de rentabilidad, los cambios en los hábitos de consumo de los clientes y el reciente cierre de comercios emblemáticos.
Según precisó Diego Rubio en De 12 a 14 (El Tres), el kilo de pan, que actualmente se comercializa a valores que rondan entre los 2.500 y 3.000 pesos, deberá ser ajustado. “En el mostrador nosotros habíamos trasladado un 10% en todo menos en el pan”, explicó Rubio, pero aclaró que ante los nuevos costos, “a partir de hoy (viernes) vamos a tener que hacer un incremento también en el pan, calculamos en el orden del 10%”.
A su vez, detalló que las materias primas sufrieron alzas desmedidas en muy corto plazo.
Una bolsa de harina, que la semana anterior costaba alrededor de 11 mil pesos, trepó a valores de entre 14.800 y 15.500 pesos, lo que representa un salto del 30 %. Sin embargo, las variaciones más drásticas se dieron en otros productos esenciales para la cuadra.
En los últimos 60 días, las margarinas registraron incrementos de entre un 80 y un 100 %. El azúcar casi duplicó su valor: una bolsa pasó de 25 mil a 48.500 pesos en apenas 50 días.
“Una situación muy complicada. Nosotros estábamos esperando a ver si se llegaba a dar algún reacomodamiento, si la posibilidad de un diálogo entre las empresas y el Estado para acomodar la situación, pero bueno, ya pasaron 60 días y en lugar de retrotraerse, nos van llegando nuevos aumentos”, lamentó.
El impacto de la crisis macroeconómica no sólo se refleja en la estructura de costos, sino también en el mostrador. Ante la pérdida de poder adquisitivo, muchos clientes modificaron sus compras diarias. Las panaderías, que en la actualidad funcionan casi como rotiserías con la venta de viandas al mediodía, notan que muchos trabajadores optaron por llevarse la comida desde sus casas para ahorrar.
Toda esta coyuntura se traduce en un desgaste económico para los dueños de los negocios.
“Cada año vamos trasladando un poco menos para sostener la situación y eso lo que va en que nos está pasando a muchos comerciantes, que nos vamos comiendo el capital”, confesó Rubio, e ilustró que esto se evidencia en la imposibilidad de renovar los vehículos de reparto o remodelar los salones.