El gobierno nacional autorizó al Servicio Penitenciario Federal a instalar y poner en funcionamiento inhibidores de señal a celulares en todos los pabellones de las cárceles. Hasta el momento, esa tecnología se aplica principalmente en los sectores donde están alojados los presos considerados de alto perfil, de acuerdo al nivel de peligrosidad.
A través de la resolución 336/2026, publicada en el Boletín Oficial, se habilitó la puesta en funcionamiento de dispositivos de detección y bloqueo de IMEI/IMSI en unidades y establecimientos penitenciarios federales, con el objeto de impedir el uso indebido de equipos de comunicación móvil en el interior de los mismos.
Si bien el Servicio Penitenciario Federal controla las visitas y comunicaciones de los reclusos de alto perfil, detectó que internos que están en los otros pabellones logran hacerse de celulares para cometer delitos. Algunos de ellos, para organizaciones criminales.
Los inhibidores son una herramienta más que tienen los penitenciarios para evitar que los presos puedan usar los celulares. Otra son las requisas, que se llevan a cabo con periodicidad.
La nueva medida se apoya en la Ley 24.660, que reconoce el derecho de los internos a comunicarse, pero prohíbe el uso de teléfonos móviles. También retoma una normativa de 2019 que habilitó a las fuerzas federales a usar inhibidores en situaciones relacionadas con la seguridad.