Una nena abraza el peluche de Capi, la mascota oficial de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, mientras camina entre los árboles. Más adelante, otra se detiene frente a una propuesta lúdica y empieza a dibujar. Un grupo de chicos corre de un juego a otro. Una familia avanza por el predio con mate en mano y, unos metros después, dos personas en silla de ruedas recorren el mismo camino acompañadas por sus terapeutas.

Es una mediodía de sol en el Parque Independencia. Hay grupos de alumnos que llegan temprano con sus docentes, familias que recorren, chicos que preguntan y propuestas que surgen a cada paso una vez que se ingresa al corredor por el irreconocible bulevar Oroño

Hay bicicletas, inflables, juegos, dibujos, colores y espacios pensados para aprender. Y hay deporte, claro.

Una niña pinta un capibara. (Foto: Rosario3) 

Mientras los atletas compiten, alrededor también pasan cosas: chicos que descubren disciplinas nuevas, adultos que se animan a participar, personas con distintas realidades que encuentran un lugar para compartir y familias que aprovechan la salida para hacer algo diferente.

Alcanza con la curiosidad, con algo mucho más sencillo, algo que llame la atención. Esa pregunta propia de los nenes: “¿Qué es esto?”.  

Y entonces aparece el juego.

Los Juegos Suramericanos también se viven ahí. Un inflable. Una bicicleta. Un capibara para intervenir. Una hoja con una figura para colorear. Una raqueta.

Uno de los inflables dispuestos en el predio, por Oroño. (Foto: Rosario3) 

Y ese parece ser uno de los grandes aciertos de las propuestas que rodean a los Suramericanos 2026: convertir el juego en una puerta de entrada. Primero aparece el estímulo. Después, la pregunta. Y de esa pregunta puede venir el interés por conocer una disciplina, probarla y descubrir que quizás hay un deporte que alguien todavía no sabía que le gustaba.

Florencia llegó al Parque con su hija Olivia, de siete años, junto a la escuela. Recorrieron el predio, participaron de distintas actividades y también pudieron ver una competencia de vóley. Para ella, que los chicos tengan acceso a estos espacios es una oportunidad que excede a los Juegos.

“Es importante que los chicos puedan tener acceso a todos estos espacios, sobre todo vincularlos con el deporte”, dice.

 Olivia con su peluche Capi. (Foto: Rosario3)

La posibilidad de encontrarse con propuestas diferentes también permite ampliar el abanico. Que la actividad física no quede asociada siempre a los deportes más conocidos.

Y está, además, la pantalla del celular.

“Está bueno que los chicos dejen un poco el celular”, plantea Florencia. Durante un rato, la pantalla queda desplazada por lo real: correr, tocar, mirar, preguntar, jugar con otros.

Más adelante, Rocío camina con Olimpia y Constanza, dos nenas de cinco años. Llegaron cerca del mediodía y recorren sin un itinerario demasiado rígido. “Donde vemos, paramos, que jueguen y que se diviertan”, cuenta Rocío.

Rocío junto a Olimpia y Constanza. (Foto: Rosario3)

Pero no es solamente una cuestión de chicos.

A unos metros, aparecen Guillermina y Gerardo, que recorren el Parque acompañados por sus terapeutas.

Llegaron desde Puentes, una institución de rehabilitación neurológica interdisciplinaria, enfrente del predio, por 27 de Febrero, y aprovecharon la cercanía para hacer una salida diferente.

Guillermina y Gerardo pasean con sus terapeutas. (Foto: Rosario3)

Guillermina atravesó una dificultad oncológica que pudo resolverse y, después, desarrolló un síndrome cerebeloso que le dejó dificultades motoras. Gerardo sufrió un traumatismo de cráneo después de un accidente. Ambos tienen dificultades para moverse, pero conservan sus capacidades cognitivas, según contó Marcela, una de las acompañantes.

“La vida no pasa solamente por las terapias o por la rehabilitación”, respondió al ser consultada sobre la actividad recreativa de pasear por los Juegos en el Parque Independencia. “También hay que salir. Encontrarse con otros. Tener una experiencia distinta. Ocupar el espacio público. Descubrir algo nuevo”, agregó.

Y ahí aparece otra de las dimensiones de esta competencia que tiene de anfitriona a la provincia de Santa Fe, con Rosario, Santa Fe y Rafaela como principales sedes. Los Juegos no solamente proponen ir a ver a los atletas. También generan situaciones para que el público participe.

Guillermina y Gerardo pasean con sus terapeutas. (Foto: Rosario3)

En algunos sectores hay propuestas vinculadas al ambiente. Valeria y Rosa reciben a chicos y adultos frente a juegos y dispositivos que explican, de una manera sencilla, cuestiones como el compostaje, los residuos y el cuidado de la biodiversidad.

Hay objetos realizados con impresión 3D, materiales reciclados y una demostración del ciclo del compost. Lo que en otro contexto podría parecer una explicación técnica se transforma en algo que se puede tocar, mirar y preguntar. “De 3, 4 a 80, 90 años pueden acercarse a nuestro stand y participar”, explican.

 Valeria y Rosa, del stand de Ambiente. (Foto: Rosario3)

La propuesta parte del juego, pero busca algo más: que esa curiosidad termine en aprendizaje y que una pregunta pueda convertirse en algo que después hagan en sus casas.

A pocos metros, el juego vuelve a cambiar de forma.

 Stand de Género y Diversidad. (Foto: Rosario3)

Sandra y Lía, de la Secretaría de Igualdad de Derechos Humanos y Género de la Municipalidad de Rosario, llevan propuestas destinadas especialmente a chicos y adolescentes. Hay un memotest de los derechos y una carrera de tortugas en la que los colores reemplazan a los números.

Cada combinación abre una conversación. El derecho a tener una familia. A jugar. A expresarse. A la identidad. A la salud.

Otra vez, primero aparece el juego. Después, la pregunta.

Sandra y Lía del stand de de Género y Diversidad. (Foto: Rosario3)

En el Parque Independencia, el deporte convive durante estos días con propuestas recreativas, educativas y de inclusión. Ese también es uno de los objetivos de un evento deportivo de esta magnitud: que lo que sucede alrededor de las competencias pueda llegar a más personas y que el deporte tenga un lugar también fuera de las canchas.

El deporte está, claro. Está en las competencias, en los atletas, en las instalaciones y en las disciplinas que durante estos días ocupan distintos espacios del predio. 

A veces el acercamiento se da mientras ven una final. Otras veces, jugando. Quizás el primer contacto con el deporte no sea una cancha. Quizás sea un juego, una bicicleta, un inflable, un dibujo o una pregunta.

Y la curiosidad necesaria para quedarse un rato más.