El papa León XIV publicó este lunes su primera encíclica y eligió poner en el centro uno de los grandes debates globales de la actualidad: la inteligencia artificial y el impacto que tendrá sobre la humanidad.
El documento, titulado Magnifica humanitas, fue presentado en el marco del 135º aniversario de la histórica Rerum novarum y representa una actualización de la doctrina social de la Iglesia frente a la revolución tecnológica, el avance de las plataformas digitales y las nuevas formas de poder que surgen alrededor de la IA.
“La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”, plantea el texto en su apertura.
A lo largo de cinco capítulos, León XIV desarrolla una fuerte advertencia sobre el uso político, económico y militar de la inteligencia artificial. Aunque aclara que la tecnología “no es un mal en sí misma”, remarca que tampoco es neutral, porque responde a quienes la diseñan, financian y controlan.
Uno de los conceptos más fuertes de la encíclica aparece cuando el pontífice reclama “desarmar la IA”, para evitar que quede atrapada en la lógica de la competencia militar y de las disputas geopolíticas.
“No existe ningún algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable”, sostiene el Papa en uno de los fragmentos más contundentes del documento, donde también cuestiona el desarrollo de armas autónomas y sistemas automatizados aplicados a conflictos bélicos.
Según León XIV, la revolución digital está modificando “la gramática de los conflictos” y corre el riesgo de volver cada vez más impersonales las decisiones sobre la vida y la muerte.
El documento también critica lo que denomina “cultura del poder”, una lógica que según el pontífice naturaliza la guerra, promueve el rearme y transforma la tecnología en una herramienta de dominio político y económico.
En paralelo, la encíclica pone el foco en el creciente poder de las plataformas digitales y de las grandes compañías tecnológicas. Allí advierte sobre la concentración del conocimiento y de los datos en manos de pocos actores globales, algo que puede profundizar desigualdades y generar nuevas formas de “colonialismo digital”.
El Papa también cuestiona la lógica algorítmica de las redes sociales y la llamada “arquitectura de la visibilidad”, que premia aquello que genera impacto o viralidad y termina moldeando opiniones y comportamientos.
En ese sentido, reclama transparencia en el funcionamiento de los algoritmos, supervisión pública sobre el uso de datos personales y regulaciones internacionales compartidas.
“La verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo frente a la inteligencia artificial, sino entre dos formas de construir el progreso: al servicio de las personas o de las lógicas de poder”, afirma.
La encíclica además aborda otros temas vinculados a la doctrina social de la Iglesia, como el trabajo, las migraciones, la pobreza, el cuidado ambiental y la dignidad humana.
Sobre el empleo, León XIV advierte que la automatización no debe convertirse en una excusa para desplazar trabajadores ni profundizar la precarización laboral. También plantea la necesidad de garantizar acceso equitativo a la educación y formar a los jóvenes en pensamiento crítico frente a las nuevas tecnologías.
En el cierre del documento, el pontífice convoca a construir una “civilización del amor” basada en el diálogo, la cooperación internacional y la paz, frente a un escenario global marcado por la desinformación, la fragmentación política y las tensiones bélicas.