Brasil se prepara para una nueva jornada electoral. Este domingo 4 de octubre, más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar en las elecciones generales, en las que se elegirán presidente y vicepresidente, gobernadores, senadores y diputados.

La disputa por la presidencia tendrá 13 fórmulas. Entre las principales aparecen la encabezada por Luiz Inácio Lula da Silva y Geraldo Alckmin y la de Flávio Bolsonaro y Alfredo Gaspar, aunque la boleta presidencial también tendrá una amplia variedad de propuestas políticas.

Entre los binomios que competirán se encuentran Ronaldo Caiado-Gilberto Kassab, identificado con una propuesta de centro-derecha, y Renan Santos-Aroldo Medina, una fórmula que se presenta por fuera de la política tradicional.

También participarán Romeu Zema-Eduardo Girão y Augusto Cury-Júlio Delgado.

Del lado de la izquierda se presentan Samara Martins-Raquel Brício, mientras que el Partido Comunista Brasileño competirá con Edmilson Costa-Cleusa Santos.

La oferta electoral se completa con Clariana Barão-Fabiana Torquato, por la Democracia Cristiana; Hertz Dias-Vanessa Portugal, en representación de los afrobrasileños; Rui Costa Pimenta-Antônio Carlos, otra propuesta que se presenta como antisistema; y Wilson Grassi-Suêd Haidar, con una plataforma centrada en la defensa de los animales.

En el tramo final de la campaña también se inscribió la fórmula de Pablo Marçal-Leonardo Avalanche.

Un operativo electoral de gran escala

 

La dimensión de los comicios brasileños representa uno de los principales desafíos para las autoridades electorales. Los votantes concurrirán a las urnas tanto en los grandes centros urbanos como en comunidades remotas de la Amazonía.

En ese contexto, el Tribunal Superior Electoral (TSE) organizó una capacitación para los observadores internacionales que acompañarán el proceso.

Durante el seminario del Programa de Invitados Internacionales, la jueza Renata Gil destacó que detrás de una elección de esta magnitud existe un amplio operativo que involucra tecnología, seguridad y logística.

“El papel de la Justicia Electoral es preparar este entorno para que cada brasileño y cada brasileña pueda participar en el proceso con libertad, seguridad y, principalmente, igualdad”, afirmó.

Gil también señaló algunos de los principales desafíos que enfrenta el proceso electoral, entre ellos la desinformación y el uso de inteligencia artificial para manipular imágenes, voces e información.

Observadores de distintos organismos

 

El Programa de Invitados Internacionales funciona desde 2010 y busca mostrar a representantes de otros países cómo se organiza, planifica y ejecuta el proceso electoral brasileño.

Para estos comicios fueron acreditados representantes de la Unión Europea, la Liga de Estados Árabes, el Parlamento del Mercosur y la Red de Órganos Jurisdiccionales y de Administración Electoral de los Países de Lengua Portuguesa (Rojae/CPLP).

También acompañarán las elecciones integrantes de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore), la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Centro Carter, que estarán presentes en distintas localidades del país.

Qué se vota y cuándo sería el balotaje

 

Además de presidente y vicepresidente, los brasileños elegirán 27 gobernadores, 54 senadores, 513 diputados federales y diputados estatales y distritales.

La primera vuelta será este domingo 4 de octubre. Si ninguno de los candidatos presidenciales obtiene la mayoría necesaria, Brasil volverá a las urnas el 25 de octubre para definir la presidencia en una segunda vuelta.

Así, con 13 fórmulas en carrera y un padrón de más de 158 millones de electores, Brasil afronta una elección de enorme dimensión, con la atención puesta en quién será el próximo presidente de la principal potencia económica de América Latina.