La locutora de Radio 2 Jesica Caballero compartió al aire su experiencia tras ser diagnosticada con vasculitis de Wegener, una enfermedad poco frecuente que enfrentó luego de una serie de severos episodios respiratorios. “Me sigue faltando muchísimo el aire, no tengo la misma calidad de vida que tenía antes”, admitió.

En el programa De Boca en boca conducido por Analía Bocassi, emisión de la que participa cada mañana de 9 a 12, Caballero explicó que los primeros síntomas aparecieron abruptamente y se estima que podría haberse desatado tras aplicarse una vacuna en 2021. Lo que inició como una disfonía y fuertes dolores de cabeza, derivó en una dificultad extrema para respirar.

“Fui al médico, me pusieron una inyección, recuperé un poco la voz, se me pasó un poco el dolor de cabeza, pero por un rato nada más, al otro día volví a perder la voz y cada vez podía respirar menos y menos. Fue algo terrible porque encima los médicos me hacían estudios y no me encontraban nada”,  describió la locutora sobre la etapa de incertidumbre.

Fue gracias a la intervención del médico Pablo Dicapua que decidió internarse. Estuvo casi dos meses hospitalizada hasta que descubrieron que su sistema inmunológico había despertado esta patología. "Es una enfermedad que se llama vasculitis de Wegener y que ahora la tengo de por vida", precisó, agregando que en la ciudad apenas "hay dos personas nada más" diagnosticadas con el padecimiento.

Tratamientos y secuelas

Actualmente, la profesional se somete a un tratamiento cubierto por su obra social cada seis meses. "Es una quimio, son 5 o 6 horas que me pasan la medicación una vez por semana durante un mes", relató.

“Es terrible, pero es la que me tocó y de por vida tengo que hacer el tratamiento con una medicación que por suerte, le agradezco a la obra social Osecac que me la cubre porque es carísima”, manifestó y detalló en ese sentido: “Cada seis meses me interno y me pasan la droga oncológica, como una quimio, durante seis horas”.

Además, en enero debió ser operada de la garganta: “Me había quedado una obstrucción que me tapaba el orificio por donde entra el aire casi el 90%. Los médicos no podían creer cómo yo respiraba. Decían, «¿Cómo caminás?» «¿Cómo hablás si tenés tapado el 90% de la capacidad?»”, continuó. Sin embargo, a pesar de haber mejorado notoriamente tras la cirugía, reconoció las limitaciones persistentes en su rutina: "No recuperé todo, me sigue faltando muchísimo el aire, no tengo la misma calidad de vida que tenía antes", confesó.

“Tengo fe de que la medicina va a avanzar y que en algún momento van a encontrar una solución. El problema es que hay muy muy poca gente en el país que tiene esta enfermedad que se llama vasculitis de Weinberg, entonces no hay mucha intención tampoco”, observó y amplió: “Cuando hay enfermedades que son de baja incidencia, que son las llamadas enfermedades raras, pasa esto. Los laboratorios se orientan a las enfermedades masivas porque tienen que vender”.