El Observatorio de Violencias "Mercedes Pagnutti" dio a conocer su informe estadístico de femicidios, lesbicidios, transfemicidios y travesticidios en la Argentina, abarcando desde el 1 de enero hasta el 30 de mayo de 2026. Según advierten, se trata de una recopilación sistemática de casos a partir de medios de comunicación cotejados con información institucional, por lo que estas cifras representan un piso mínimo debido al subregistro estructural y a las dificultades en la caratulación judicial con perspectiva de género. La concejala y directora del observatorio, Norma López, analizó el relevamiento.
Cifras preocupantes
En estos 150 días, se registraron 105 víctimas fatales, lo que equivale a un crimen cada 34 horas y arroja una tasa nacional de 0,50 casos por cada 100.000 mujeres.
El documento advierte de manera contundente que los hogares siguen siendo el espacio más desprotegido: el 57,1% de los hechos ocurrió en la vivienda de la víctima o en el domicilio compartido. Asimismo, en el 48,6% de los casos, el asesino fue la pareja o expareja de la mujer.
El informe destaca con especial preocupación el ensañamiento contra las franjas más jóvenes de la población. Diez de las víctimas eran menores de 18 años, como Agostina Vega (14 años, Córdoba) y Dulce María Beatriz Candia (17 años, Misiones). Los crímenes de mujeres de entre 15 y 34 años concentraron el 35,2% del total. Además, el impacto generacional de la violencia dejó un saldo de, al menos, 48 niñas, niños y adolescentes huérfanos de madre.
Alerta roja en Santa Fe y Rosario
Los datos provinciales ubican a Santa Fe entre las jurisdicciones con tasas más altas del país (0,93), duplicando prácticamente la media nacional. El foco crítico se sitúa en el departamento Rosario, que concentró 10 de los 17 casos provinciales, disparando la tasa local a un alarmante 1,43 por cada 100.000 mujeres. El informe remarca una variable territorial específica: el 23,5% de los femicidios en Santa Fe ocurrió en contextos de criminalidad organizada y narcotráfico.
La dirigente alertó sobre las preocupantes cifras locales, defendió la figura penal del femicidio y apuntó contra el desmantelamiento de las políticas de prevención y cuidado por parte del gobierno nacional.
Flojitas de papeles
“Estos números así tan fríos, como siempre los llamamos, lo que significan es que hay un crimen de mujeres o de una persona del colectivo de la diversidad cada 34 horas”, precisó López en diálogo con Radiópolis (Radio 2), al analizar la tasa medida por cada 100 mil mujeres, según los datos del censo 2022.
En este contexto, la funcionaria enfatizó que diez de las víctimas a nivel nacional eran menores de 18 años, como los casos de Agustina y Dulce María. Al respecto, subrayó que estas situaciones se relacionan de forma directa con la desidia estatal en la resolución de desigualdades estructurales. “Nosotros hemos tenido este año femicidios que están absolutamente ligados a lo que significa el discurso de odio, la violencia digital y la violencia íntima”, remarcó, haciendo referencia al caso de Sofía, una estudiante de psicología que conmovió a toda la provincia.
Durante el análisis, López se refirió a la importancia de mantener la figura del femicidio por tratarse de un delito agravado por la condición de género. En ese sentido, rechazó los cuestionamientos recientes a esta tipificación legal y advirtió que el argumento sobre las denuncias falsas “está flojito de papeles, porque de la cantidad de femicidios que tenemos en nuestro país, muchísimas de esas mujeres nunca habían accedido a realizar una denuncia”.
De esta manera se refirió al proyecto de la senadora Carolina Losada citado en el informe del observatorio y contrapuesto con el dato estadístico: el 62,1% de las víctimas que tenían antecedentes conocidos de violencia nunca había realizado una denuncia previa.
Desde la institución señalaron que el obstáculo principal no es el exceso de falsas declaraciones, sino las severas barreras estructurales que enfrentan las mujeres para denunciar, agravadas por el actual desmantelamiento y desfinanciamiento de las políticas públicas, programas de asistencia y redes de contención territorial.
“Desde que asumió Milei, hemos tenido un gravísimo retroceso”, afirmó, y agregó que “si a las condiciones de desigualdad estructural que tenemos en nuestro país lo fortalece un gobierno que desarticula, que despide gente, que cada vez hay más consumos, porque cuando vos te quedás sin trabajo, también abrís una puerta a otros fantasmas y eso al interior de nuestras familias estalla”.
Fallas en la Justicia
El informe también abrió el debate sobre el accionar de la Justicia, puntualmente frente a personas con antecedentes previos por delitos graves y privación de la libertad que permanecían libres, propiciando finales trágicos. La concejala alertó sobre cómo el sistema actual, sumado a ciertos fundamentalismos religiosos, pone a las víctimas en una situación de silencio.
En este aspecto, al cierre del registro, menos de la mitad de los agresores (48,6%) se encontraba detenido. El resto se distribuye entre femicidas que se suicidaron inmediatamente después del crimen (14,3%), imputados que permanecen en libertad (15,2%) y prófugos de la justicia (8,6%).
Ante este panorama, insistió en la necesidad de dotar de nuevos instrumentos al Poder judicial para garantizar respuestas rápidas y una protección efectiva. “Hay que humanizar a la política, hay que humanizar al sistema judicial”, concluyó López, tras recordar que el observatorio que dirige lleva el nombre de Mercedes Pagnutti en homenaje a la histórica pionera rosarina.