Una gigantesca criatura de las profundidades, rodeada de leyendas apocalípticas, apareció muerta en una playa de Indonesia y desató el temor entre bañistas y usuarios en redes. Se trata del pez remo. Tiene forma de cinta y, en este caso, medía más de 4 metros de largo. Fue descubierto en Pink Beach, en la costa sureste de la isla de Komodo. Fue retirado por bañistas y luego se lo llevaron unos niños y un adulto. 

No es el primer caso este año: en febrero dos turistas hallaron dos peces remo varados en México. La ciencia niega el vínculo con catástrofes, aunque un antecedente de 2011 aún alimenta el temor.

Fueron los propios bañistas quienes sacaron el cadáver de la arena y lo llevaron tierra adentro, lo que provocó revuelo entre los lugareños y turistas.

En el folclore japonés, los peces remo son conocidos como "peces del fin del mundo" y se cree que son mensajeros del palacio del dios del mar. Según la leyenda, que se remonta al menos al siglo XVII, si una de estas criaturas llega a la orilla puede presagiar un terremoto mortal, un tsunami u otra catástrofe, según publicó el medio británico Daily Mail.

Sahlan, jefe de la aldea de Telone en Sekaroh, declaró al medio local detikBali que la criatura alarmó a los visitantes por su asociación con desastres naturales. "Fue descubierto esta mañana. No fue uno de nuestros residentes quien lo encontró, sino un forastero que había estado acampando desde anoche, un visitante", explicó Sahlan. Según detalló, un grupo de niños y un hombre adulto se llevaron luego el pez de la playa.

La aparición alimentó rápidamente teorías ominosas en internet, que interpretaron el hallazgo como una advertencia de un desastre natural inminente. Sin embargo, Sahlan insistió en que la población local mantuvo la calma. "Aunque se ha vuelto viral y se están diciendo todo tipo de cosas, si Dios quiere, ninguno de nuestros residentes está entrando en pánico. La situación aquí está tranquila", añadió.

Las autoridades marinas y la ciencia descartan el presagio. No existe evidencia científica que vincule al pez remo con desastres naturales y los expertos lo consideran un mito. Algunos investigadores, no obstante, señalan que los factores ambientales que rodean su aparición -como cambios en la temperatura del agua o corrientes- justifican una investigación más profunda, ya que estos animales de profundidad suelen aparecer en la costa solo cuando están enfermos, heridos o moribundos.

El antecedente que alimenta la leyenda

La creencia se sostiene, en parte, por un hecho que marcó a Japón: casi dos docenas de peces del fin del mundo aparecieron varados en la costa apenas unos meses antes del megaterremoto de magnitud 9,1 cerca de la región de Tōhoku en 2011, que provocó un tsunami masivo y causó la muerte de casi 20.000 personas.

Otros avistamientos fueron reportados antes del terremoto de 2017 en Filipinas y en sucesos menores en Tasmania, India y California en los últimos años.

Este año ya hubo un caso similar. En febrero, una pareja de turistas estadounidenses, Monica Pittenger y su hermana Katie, se topó con dos enormes peces remo varados en una playa de Cabo San Lucas, México. "Parecía sacado de una película de ficción. Nunca había visto nada igual", contó Monica al canal de YouTube We Love Animals.

Las hermanas, oriundas de Prosper, Texas, describieron a las criaturas como seres de otro mundo: cuerpos largos, plateados y con forma de cinta, con una vela roja ondulada a lo largo del lomo, de casi 60 centímetros de altura y más largas que cinco personas paradas hombro con hombro. Aunque no parecían gravemente heridas, estaban angustiadas e intentaban volver a aguas profundas. "Mi hermana no soporta el dolor. Me lanza el móvil, la bebida y el bolso. Me dice: 'Sujétalo', y se lanza de cabeza. Creo que mucha gente tenía dudas porque nadie sabía realmente qué era", relató.

Con ayuda de otros bañistas, lograron empujar a ambos ejemplares de vuelta al océano, donde nadaron y desaparecieron.

Un pez remo adulto puede alcanzar aproximadamente 11 metros de longitud y pesar cerca de 272 kilogramos, lo que lo convierte en uno de los peces óseos más largos del mundo. "Cuando nos dimos cuenta de lo raro que era, fue una experiencia genial, pero muy surrealista. Por lo que hemos investigado, ver dos era como una posibilidad entre mil millones", explicó Pittenger. El ejemplar de Indonesia, en cambio, no sobrevivió.