A más de 24 horas de la trágica colisión ferroviaria en la provincia de Toledo, España —que dejó un saldo provisorio de al menos 69 muertos y decenas de heridos—, la incertidumbre reina en torno al paradero de Agustín Randazzo, el ciudadano argentino de 51 años que viajaba a bordo de la formación de alta velocidad de la empresa Renfe.
Randazzo ocupaba un asiento en el vagón número 8, uno de los sectores traseros del convoy que sufrió el impacto directo tras embestir a la unidad de la firma Iryo detenida en las inmediaciones de la localidad de Urda.
Según reportes de allegados y testimonios de sobrevivientes, varios de los pasajeros que ocupaban los coches 7 y 8 continúan inlocalizables, mientras se multiplican las tareas de rastreo en el lugar del siniestro y en los centros de salud.
Registro oficial, pero sin rastro ni ficha médica
La reconstrucción de las últimas horas de Randazzo se sostiene sobre el desesperado trabajo de su pareja, Sergi Horan, y de su hermano, quien viajó especialmente desde Madrid hacia la zona de desastre.
A través de las redes sociales, Horan confirmó que lograron verificar que el nombre de Agustín figuró en la base de datos del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) tras haber recibido asistencia médica inicial por parte de equipos de atención primaria en el área de la emergencia. Sin embargo, el sistema informático no precisa en qué centro fue derivado ni cuál es su condición de salud actual.
“En urgencias de Toledo decían que no. En Ciudad Real tampoco hay rastro. Fuimos a los pabellones deportivos habilitados y estaban cerrados sin ninguna información. Los teléfonos no sirven, nadie sabe nada”, denunció su pareja a través de su cuenta de X, reflejando el colapso organizativo y de comunicación que atraviesan los canales de asistencia al familiar.
Hasta el momento, los allegados del argentino han recorrido los principales centros hospitalarios donde se distribuyó a los heridos del siniestro —tanto de la red pública de Castilla-La Mancha (Hospital Universitario de Toledo, Mancha Centro, General de Ciudad Real, Albacete) como de la Comunidad de Madrid (La Paz, 12 de Octubre, Puerta de Hierro, entre otros)— sin obtener confirmación sobre su ingreso.
La espera de familiares en Toledo
El caso de Randazzo se suma al de decenas de familias que pernoctan en centros de contención de la ciudad de Toledo, como la Residencia Sacerdotal, asistidas por equipos de contención psicológica, brigadas de la Guardia Civil y voluntarios. En esos puntos de reunión, las autoridades ya comenzaron con la extracción de muestras de ADN a los allegados directos para cruzar los datos con la nómina de víctimas no identificadas.
Para acelerar cualquier dato que permita dar con su paradero, la familia de Agustín difundió su descripción física: mide aproximadamente 1,80 metros, tiene barba entrecana, tatuajes visibles en distintas partes del cuerpo y habitualmente utiliza gorra negra y anteojos de sol oscuros.
Ante cualquier novedad o información sobre su paradero, los consulados argentinos en Madrid y Cádiz mantienen líneas de guardia activas en coordinación con las autoridades españolas y los equipos de emergencia que continúan trabajando en la zona de las vías.
Una mujer argentina entre los fallecidos
A la búsqueda de Randazzo se suma a la trágica pérdida de Ana Martina Conte Grand, la otra ciudadana argentina involucrada en el siniestro. La joven podóloga de 32 años, oriunda de San Juan y graduada en la UBA, viajaba en el vagón 7 junto a su hermano Zacarías, quien sobrevivió y permanece fuera de peligro.
La muerte de Ana Martina fue confirmada oficialmente por la Cancillería argentina tras completar las tareas de identificación en la zona de la tragedia.