Estados Unidos anunció este viernes la emisión de dos licencias generales que habilitan a cinco multinacionales petroleras a reanudar operaciones en Venezuela sin quedar alcanzadas por sanciones.
El giro se conoció en medio de la visita de cuatro días a Caracas del secretario de Energía Chris Wright, que fue recibido con honores en el Palacio de Miraflores por la presidenta interina Delcy Rodríguez y avanzó en lo que definió como un “acuerdo histórico” impulsado por el presidente Donald Trump.
En ese marco, el propio Trump anticipó que viajará a Venezuela. “Voy a visitar Venezuela”, dijo en declaraciones a periodistas en los jardines de la Casa Blanca, aunque no precisó en qué fecha lo hará.
Las beneficiarias de las licencias anunciadas este viernes en Washington son la estadounidense Chevron, la italiana Eni, la española Repsol y las británicas BP y Shell.
De acuerdo con lo informado por el gobierno de Estados Unidos, todas las transacciones de esas compañías que tengan que ver con el sector petrolero venezolano quedan autorizadas, como así también los contratos para “nuevas inversiones en el sector del petróleo y el gas” por parte de compañías interesadas en desarrollar proyectos en el país sudamericano.
Estas dos nuevas licencias suponen un importante paso adelante en la total apertura del sector petrolero venezolano, sometido a sanciones de Estados Unidos desde 2019. No obstante, no se habilitarán transacciones con compañías de Rusia, Irán o China, ni con entidades que sean propiedad o estén controladas por estos países.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro emitió una licencia general que permite que las grandes petroleras reanuden sus operaciones pero exige que los pagos de regalías e impuestos venezolanos se realicen a través del Fondo de Depósitos de Gobiernos Extranjeros, controlado por Estados Unidos.
Con el derrocamiento el 3 de enero del presidente Nicolás Maduro, que fue capturado y sacado del país por fuerzas especiales estadounidenses, Washington anunció inmediatamente que solo iba a permitir las exportaciones de crudo del país sudamericano bajo su control directo.
Estados Unidos aplicaba ya desde diciembre un bloqueo a las exportaciones que Venezuela llevaba a cabo mediante “buques fantasma”, sometidos a sanciones. Ahora, Trump busca que empresas energéticas inviertan 100.000 millones de dólares en Venezuela.