Estados Unidos llevó a cabo otra ronda de ataques contra Irán este miércoles luego de que Donald Trump advirtiera que los bombardeos se incrementarían significativamente si Teherán continuaba con sus ataques a barcos en el estrecho de Ormuz.

Funcionarios militares dijeron en una publicación en redes sociales que los ataques tenían la intención de “degradar aún más” la capacidad de Irán “para amenazar la libertad de navegación” en el estrecho de Ormuz.

“Esto es en represalia por el bombardeo de barcos de ayer por parte de Irán. ¡Si vuelve a ocurrir, será mucho peor!”, publicó el presidente en las redes sociales junto a una imagen del aparente bombardeo en Chabahar, en la costa sur de Irán.

La operación, por la que fallecieron al menos ocho militares iraníes y un miembro de la Guardia Revolucionaria, se produjo apenas un día después de que el ejército estadounidense atacara también diversos sitios militares e instalaciones portuarias.

Por su parte, desde el Comando Central de los Estados Unidos (Centcom) exigieron “cuentas a Irán por la reciente agresión injustificada contra el transporte marítimo comercial y las tripulaciones civiles que navegan libremente por una vía marítima internacional vital”.

En este contexto, más de 20 navíos de guerra de la Armada estadounidense patrullaban las aguas en todo Medio Oriente, informó el comando en una publicación previa.

Medios estatales iraníes informaron de explosiones, incluyendo en la ciudad portuaria de Bandar Abbas, en el estrecho de Ormuz, y en Sirik, otra ciudad costera del sur.

Irán denunció que los ataques lanzados por Estados Unidos en su territorio constituyen una “violación clara” del acuerdo de alto el fuego permanente, pactado el pasado 17 de junio entre Washington y Teherán.

Horas después de esas agresiones, la Guardia Revolucionaria iraní reivindicó 85 ataques contra bases estadounidenses en países del Golfo Pérsico, en los que sus fuerzas navales y aéreas utilizaron misiles y drones, según recogió la agencia estatal IRNA.