El diputado nacional socialista por Santa Fe Esteban Paulón presentó en el Congreso un proyecto para regular la eutanasia y la muerte médicamente asistida en Argentina. La iniciativa, denominada “ley de muerte voluntaria médicamente asistida”, busca abrir un debate sensible: el derecho de una persona con una enfermedad terminal, deterioro grave y padecimiento sostenido a solicitar asistencia médica para terminar con su vida bajo un procedimiento regulado.
En diálogo con el programa De boca en boca, por Radio 2, el legislador rosarino explicó que el proyecto no reemplaza las normas ya existentes sobre cuidados paliativos y muerte digna, sino que las complementa. “Esto se centra en el paciente que padece una enfermedad terminal, que sufre deterioro y eso lo lleva a solicitar un procedimiento para terminar con su vida en el marco de un tratamiento médico”, señaló.
La propuesta establece una serie de garantías antes de autorizar el procedimiento. Entre ellas, que el diagnóstico esté respaldado por dos equipos médicos independientes, para evitar errores o influencias indebidas; que exista acompañamiento psicológico; y que intervenga un equipo especializado en bioética y salud mental.
También prevé una ventana de 15 días entre la solicitud y la eventual aplicación de la práctica. Durante ese plazo, el paciente puede arrepentirse o desistir de la decisión.
El proyecto también crea una Comisión de Autorización y Garantías, que deberá pronunciarse sobre cada pedido. Según explicó el diputado, se trata de un equipo multidisciplinario que incorpora la mirada de la bioética, la salud mental y los equipos médicos encargados de certificar la existencia de una enfermedad terminal con padecimiento y dolor.
“Es una decisión personalísima y es importante dar esta posibilidad, porque muchas veces estas situaciones terminan en una decisión ilegal o en un suicidio”, sostuvo Paulón.
Uno de los puntos que más debate genera es la edad mínima. La iniciativa toma como referencia el criterio del Código Civil y Comercial, que reconoce desde los 16 años la plena capacidad para tomar decisiones vinculadas al propio cuerpo. Por eso, el proyecto habilita el acceso a partir de esa edad, pero no para menores de 16 años.
“Aplicamos el criterio del Código Civil, que a partir de los 16 años establece la plena capacidad para tomar cualquier tipo de decisión y siempre prevalece la decisión personal. No está habilitado para personas menores de 16 años”, aclaró el legislador.
Según trascendió, el texto diferencia dos modalidades: la eutanasia, en la que un profesional de la salud administra directamente la medicación; y la muerte asistida, en la que es el propio paciente quien se autoadministra la sustancia indicada dentro de un procedimiento médico regulado. La iniciativa también propone cobertura obligatoria dentro del sistema de salud y modificaciones legales para que los profesionales que actúen dentro del marco de la ley no sean sancionados penalmente.
Paulón remarcó que el debate debe darse con responsabilidad, sin desconocer las posiciones morales, religiosas y filosóficas que atraviesan el tema. “Independientemente de cuestiones morales y de fe, es una decisión personalísima”, afirmó.
El diputado sostuvo además que hay proyectos similares impulsados por legisladores de distintos espacios políticos. Mencionó iniciativas de la UCR, el PRO, Provincias Unidas y sectores del peronismo, y aseguró que el objetivo es construir una discusión amplia en el Congreso.
“Presentamos el proyecto, hay otros de casi todos los bloques. Estamos trabajando para dar este debate con enorme responsabilidad. Entiendo que es un tema sensible y complejo”, dijo.
En Argentina, hoy existe el derecho a rechazar tratamientos médicos y el acceso a cuidados paliativos, pero la eutanasia y la asistencia médica para morir no están legalizadas. Por eso, la propuesta de Paulón vuelve a colocar en la agenda legislativa una discusión que combina derechos individuales, autonomía del paciente, bioética, medicina, religión y derecho penal.
Para el legislador socialista, la discusión de fondo es cómo acompañar a las personas también en el final de la vida. “Así como buscamos vidas más dignas, tenemos que buscar muertes con menos dolor. El Congreso debe ponerse a trabajar”, resumió.