Franco Bartolacci, rector de la Universidad Nacional de Rosario fue elegido como presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) durante el 95° Plenario de Rectoras y Rectores que se llevó adelante este viernes en La Pampa. Anselmo Torres, rector de la Universidad Nacional de Río Negro, será el vicepresidente

Tras ser elegido, Bartolacci sostuvo: “Para alguien que es hijo y nieto de una familia que llegó a este país sin absolutamente nada, para alguien que casi todo lo que tiene es gracias a la Universidad Pública Argentina, después muchos años de estar involucrado asumir esta responsabilidad es un honor".

Además, aclaró: “Sepan que lo voy a hacer con mucha honestidad intentando modestamente estar a la altura de las circunstancias” mientras que luego valoró a Oscar Alpa, presidente saliente, por ”su trabajo y compromiso incansable".

Durante este jueves 26 y viernes 27 de marzo, en La Pampa se desarrollaron las reuniones para elegir las autoridades del cuerpo, se aprobaron declaraciones, se presentaron balances, informes estadísticos, convenios de cooperación internacional y por último el Presupuesto 2026 del Consejo. 

Bartolacci también aclaró que gracias a la inteligencia, unidad y cuidado, el Sistema Universitario Nacional continuó funcionando en uno de los momentos más difíciles de su historia. En este sentido sostuvo: “En todas las dimensiones tenemos problemas graves, pero hoy tenemos uno realmente angustiante en materia salarial que afecta a los trabajadores de la educación superior, que no sólo tienen que soportar cobrar una miseria sino que también tolerar el destrato sistemático”.

"Pero con orgullo, podemos afirmar que aunque parece que con todo se puede, con lo único que no se pudo fue con el Sistema Universitario Nacional. Eso no pasó por casualidad, sino por muchas cosas, pero especialmente por tres: la inteligencia que tuvo la comunidad universitaria y científica del país para transitar este tiempo tan delicado, la unidad que supimos construir para cuidar que lo que hagamos podamos hacerlo juntos, y el abrazo solidario de la sociedad argentina que cada vez que la necesitamos nos brindó su apoyo. Sin todo eso, difícilmente podríamos estar donde estamos. Esta es la clave para poder enfrentar los desafíos que tenemos”, agregó.  

Por último, Bartolacci llamó a reclamar, reformar y resguardar: “Hay que hacer todo al mismo tiempo y con la misma fuerza. En esos tres ejes de trabajo se juega el presente y el futuro de la Universidad Pública Argentina”.

"Reclamar con firmeza y responsabilidad la recomposición del salario que la comunidad universitaria merece, como así también el presupuesto para poder funcionar como corresponde. Al mismo tiempo, hay que reformar porque para mí es la mejor forma de defender el sistema público: hay que transformar la universidad, darla vuelta, ponerla en relación con el mundo que vivimos, en donde para cumplir con ese rol no puede seguir haciendo las mismas cosas. Por último, tenemos la tarea de resguardar ese reconocimiento que la sociedad tiene respecto de nuestra institución, para custodiar ese abrazo que nos contuvo cuando lo necesitamos y que nos va a permitir llegar al próximo ciclo si somos capaces de cuidarlo”.

El flamante presidente destacó que lo más importante para llevar a cabo es sostener de pie a la universidad pública y la ciencia nacional hasta el próximo ciclo. “No hay derecho a fallar, en nuestras manos está el deber de dejar de pie y con vida la universidad pública. Es una responsabilidad enorme, semejante a las que han tenido otras generaciones en su tiempo". 

A su vez, agregó: “No fallaron los jóvenes de 1918 que rompieron la última cadena que los ataba a esa universidad monárquica y monástica para poder pensar esa universidad comprometida con los problemas de su tiempo, no fallaron quienes se animaron a pensar que la Universidad Pública Argentina tenía que ser un territorio en donde las y los hijos de los trabajadores pudieran formarse con iguales derechos y garantizaron la gratuidad, no fallaron los que se plantaron en los años más oscuros y trágicos de la historia, no fallaron quienes con la vuelta de la democracia trabajaron para devolverle ese espíritu reformista al sistema y lo potenciaron para que más lleguen”.

"No hay derecho a que nosotros fallemos si el desafío que tenemos por delante es que la Universidad Pública y el Sistema Científico Nacional sigan funcionando para que las futuras generaciones puedan contar que hubo gente antes que hizo lo suyo para que existan los mismos derechos, las mismas posibilidades, y el mismo privilegio”, cerró su discurso Bartolacci.