Este lunes por la madrugada tres presos de la comisaría 15ª de Rosario se escaparon y fueron recapturados en casas de la zona. Más allá del hecho, el episodio mostró una vez más el problema de la sobrepoblación carcelaria ya que en una seccional para 16 internos, había, al menos 50. El propio gobernador Maximiliano Pullaro habló de “un cuello de botella” pronto a ser resuelto con las nuevas cuatro unidades penitenciarias en construcción.
“Lamentablemente vamos a tener estos inconvenientes, en la comisaría 15ª hay lugar para 16 detenidos momentáneos, que deberían estar menos de seis horas”, reconoció Pullaro tras ser consultado esta mañana por la fuga en la seccional de Sarmiento al 4300, donde hay más detenidos de lo que admite su capacidad.
El gobernador explicó, más allá del problema estructural que busca resolver con las nuevas cárceles, en Rosario confluyeron dos factores que explican esta sobrepoblación: la alta tasa de detención –2,3 en la ciudad, a diferencia del 1,1 en el interior santafesino– y un hábeas corpus sobre la Unidad Regional IX en Reconquista que obligó, por decisión judicial, a relocalizar a 100 detenidos que estaban allí. “Eso limitó el cupo de Rosario y nos hizo tener un cuello de botella que estamos resolviendo en estos momentos”, explicó el gobernador, que apuntó que la solución definitiva se logrará con la inaguración de las cuatro penitenciarías en construcción, entre ellas la famosa “El Infierno”, para detenidos de alto perfil.
“Estamos construyendo cuatro cárceles nuevas, falta muy poco tiempo para terminarlas, pero son infraestructuras que llevan mucho tiempo”, advirtió y destacó: “En 100 años, la Provincia construyó 3.600 celdas penitenciarias para albergar a los casi 13 mil detenidos que tenemos en este momento. Nosotros en cuatro años estamos construyendo 3.700, lo mismo que la Provincia construyó en 100 años. Estamos invirtiendo alrededor de 400 millones de dólares para resolver el problema de una vez por todas”.