Mientras Argentina suma medallas en los Juegos Suramericanos, detrás de cada podio aparece una realidad que atraviesa a buena parte del alto rendimiento: atletas que necesitan trabajar, recurrir al apoyo familiar o afrontar con recursos propios los costos de entrenar y competir. Testimonios de varios protagonistas destacados en los Juegos, volvieron a poner en escena un reclamo que mira más allá de Santa Fe 2026 y apunta al camino hacia Lima 2027 y Los Ángeles 2028: más apoyo económico para sostener el nivel internacional.
Rosario, Santa Fe y Rafaela se convirtieron en escenarios de una competencia que reúne a miles de atletas y que todavía tiene una semana por delante. Algunos argentinos ya terminaron su participación, otros continúan en carrera y varios todavía esperan su debut.
Detrás de cada resultado aparece otra realidad que también forma parte de estos Juegos: las dificultades que atraviesan muchos deportistas argentinos para sostener una carrera de alto rendimiento. En la zona mixta, después de los triunfos, fueron apareciendo testimonios que tienen un punto en común: el esfuerzo económico que implica representar al país y el dinero que hay que invertir para llegar a competir en lo más alto.
Uno de los primeros casos fue el de Pascual Di Tella, campeón suramericano de esgrima. Después de conseguir la medalla de oro, el atleta contó que debía regresar a trabajar y luego volver a Rosario para continuar con la competencia. El caso expone una situación que se repite en distintas disciplinas: deportistas que entrenan y compiten al máximo nivel internacional, pero que necesitan tener un trabajo paralelo para vivir el día a día.
“Ganamos con el corazón, pero necesitamos plata”
Días después, Fernanda Russo volvió a instalar el tema con una frase que resume la situación actual que rápidamente trascendió los Juegos y se viralizó. La tiradora argentina, triple medalla de oro en estos Suramericanos, fue contundente al referirse a la situación del deporte amateur: “Ganamos con el corazón, pero necesitamos plata”.
Russo cuestionó las condiciones actuales del deporte de alto rendimiento y pidió mayor inversión. También sostuvo que los resultados internacionales no reflejan necesariamente las dificultades que atraviesan los atletas para llegar a competir.
El reclamo no quedó solamente en Russo. Durante estos días, surgieron distintas historias de atletas que deben combinar entrenamientos con trabajos, recurrir al apoyo familiar o buscar recursos propios para afrontar viajes, equipamiento y competencias internacionales.
De la medalla de Plata a buscar trabajo
La judoca rosarina Agustina De Lucía, medalla de plata en estos Juegos, también representa otra de las caras de esta problemática.
Después de no conseguir una medalla en Santiago 2023, quedó fuera de los Juegos Olímpicos de París y perdió la beca que recibía. Ahora en 2026, se colgó la medalla en los Suramericanos y este lunes su nuevo desafío será encontrar un trabajo.
El caso muestra una de las dificultades del sistema de becas: para muchos atletas, una caída en el rendimiento puede significar también una reducción o pérdida del respaldo económico que necesitan para continuar entrenando.
“Ser deportista en Argentina es un milagro”
Otro de los testimonios que sintetizó esta situación fue el de Ivo Dargoltz, referente del judo argentino y uno de los principales exponentes de la disciplina en el país. “Ser deportista en Argentina es un milagro”, expresó el judoca al explicar las dificultades que atravesó durante su carrera y el rol fundamental que tuvo su familia para poder sostener su preparación.
Para llegar al alto rendimiento, un atleta necesita mucho más que entrenar: viajes, torneos, indumentaria, equipamiento, preparación física, entrenadores y, en muchos casos, profesionales que complementen su preparación. Cuando los recursos no alcanzan, buena parte de esos costos termina recayendo sobre los propios deportistas y sus familias.
El financiamiento de Alto Rendimiento
El Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard) fue creado en 2009 como un organismo destinado a financiar y apoyar a los deportistas de alto rendimiento. Durante varios años tuvo como fuente específica de financiamiento un cargo equivalente al 1% sobre los abonos de telefonía celular. Ese esquema fue modificado en 2017 y, desde 2018 el financiamiento del Enard quedó vinculado a partidas del presupuesto nacional.
Desde entonces, el nivel de financiamiento y el alcance de las becas forman parte de una discusión recurrente dentro del deporte argentino.
A mediados de 2025 también se discutieron en el Congreso distintas iniciativas para establecer nuevamente mecanismos específicos de financiamiento para el deporte olímpico, aunque aquellas propuestas no llegaron a convertirse en ley.
Mientras tanto, los deportistas continúan compitiendo. Y los resultados siguen llegando, pero con esfuerzo propio.
La otra cara del medallero
Los Juegos Suramericanos muestran dos imágenes que conviven.
Por un lado, los podios, las medallas y los festejos. Argentina aparece entre los países protagonistas de la competencia y suma resultados en disciplinas muy diferentes. Por otro, los testimonios de los propios atletas, que después de conseguir esos resultados hablan de becas, trabajo, viajes, inversión y de las dificultades para sostener una carrera deportiva.
No son historias aisladas. Son diferentes ejemplos de una misma discusión: qué condiciones necesita un deportista argentino para poder dedicarse de lleno al alto rendimiento y cuánto de ese esfuerzo termina siendo asumido por el propio atleta y su entorno.
¿Cambiará esto de cara a Los Ángeles 2028? El camino de muchos atletas argentinos comienza en estos Juegos y continúa en los Panamericanos de Lima 2027, pero cada vez son mayores las exigencias para competir al máximo nivel. Mientras Brasil se alza con el primer puesto y recursos superiores, el reclamo argentino sigue siendo el mismo: más apoyo para poder competir de igual a igual.