La ciudad bonaerense de Capitán Sarmiento está en estado de shock. Tiene apenas 15.000 habitantes y poco más de 1.000 trabajaban en la planta avícola Granja Tres Arroyos, que acaba de despedir, en la última semana, a más de 700 personas. El cierre de este gigante, que ya acumulaba una situación crítica desde hacía tiempo y adeudaba dos meses y medio de salarios, aguinaldo y vacaciones, hizo tambalear a todo un pueblo. Un pueblo que vivía desde hace casi 30 años, en gran parte, gracias a la producción cotidiana de esa fábrica, cuyas compras y salarios derramaban en toda la comunidad. Uno de cada 10 empleos en esta ciudad son en esta planta.
Más allá de que el clima dentro de la fábrica, y ya en la ciudad, indicaba que la situación de la planta era cada vez peor y para muchos era la “crónica de un final anunciado”, el comunicado que comenzó a circular el domingo 30 de agosto que indicaba que las tareas operativas de la planta permanecerían suspendidas hasta nuevo aviso a partir del lunes 1° de septiembre terminó de confirmar lo que ya se venía sospechando desde hacía tiempo.
“Se informa a todo el personal de Planta Sarmiento que, debido a la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento, que afectan el normal desarrollo de la actividad, las tareas operativas permanecerán suspendidas...”. “El personal no deberá concurrir a prestar servicios, salvo que sea expresamente convocado por su encargado o supervisor”, agregó el parte.
Los despidos fueron llegando durante toda esa semana. Fueron más de 700 los telegramas enviados, entre los 554 de Capitán Sarmiento y otros 150 de ciudades aledañas. Y, sin explicación alguna, los trabajadores se quedaron sin empleo, sin obra social y con un altísimo riesgo de no cobrar siquiera la indemnización correspondiente. Muchos tenían más de 20 años trabajando en la empresa.
Mientras tanto, hay unas 300 personas que no fueron despedidas, pero se levantan cada día con la incertidumbre de no saber qué pasará con su futuro laboral. En el medio, rige una conciliación obligatoria por 15 días desde el viernes pasado, dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense, aunque la compañía que dirige la familia De Grazia no la acató. De todos modos, este martes la firma retomó parcialmente la producción, sólo subproductos, pero no se sabe por cuánto tiempo.
Con una deuda de más de $2.000 millones y una negociación de por medio con la empresa, la distribuidora eléctrica Eden no les restableció el servicio, por lo que están trabajando con un grupo electrógeno, contó uno de los trabajadores. “Cuando se termine el gasoil que trajeron en un solo camión, otra vez sin luz”, acotó.
Mientras tanto, trascendió de diversas fuentes que la empresa está preparando su pedido de concurso de acreedores y que el objetivo de la familia De Grazia es reducir al mínimo la estructura de la planta, sanearse financieramente y comenzar a recuperar producción. Pero también circulan versiones que indican que el ajuste fue realizado para facilitar una venta. Por ahora, más dudas que certezas.