Un grupo internacional de científicos detectó en la Antártida Oriental una monumental estructura geológica escondida bajo más de 3.000 metros de hielo. El hallazgo, publicado en la revista especializada Nature Geoscience, reveló una configuración del relieve que permaneció invisible durante millones de años y que sería clave para entender cómo se fragmentó Gondwana, el supercontinente que unía a Sudamérica, África, Australia y la Antártida.
La anomalía subterránea tiene forma de abanico abierto y sugiere que antiguos procesos tectónicos remodelaron grandes porciones de la corteza terrestre. "Comprender su origen permitirá reconstruir con mayor precisión la evolución geológica antártica y sus vínculos con otros continentes del hemisferio sur", señalaron los autores del trabajo.
El descubrimiento no surgió de una sola expedición. Los investigadores integraron décadas de datos topográficos, sísmicos, gravimétricos, magnéticos y de radar de penetración. Al cruzar esa información, emergió un grupo de depresiones subglaciales alineadas que irradian desde un punto cercano al Polo Sur.
El equipo, liderado por Egidio Armadillo junto a colegas de varias instituciones internacionales, bautizó la formación como Provincia de Cuencas en Abanico de la Antártida Oriental. Hasta ahora, sus componentes se estudiaban por separado: los valles de Wilkes y Aurora, y la fosa que aloja al lago Vostok, el mayor cuerpo de agua subglacial del planeta. El nuevo mapa muestra que todos forman parte de una sola red tectónica de escala semicontinental, oculta por el manto de hielo.
La pista sobre la separación de Antártida y Australia
La hipótesis central apunta a un proceso de extensión rotacional distribuida. La corteza se habría estirado alrededor de un punto de pivote, como cuando se abre un abanico. Esa deformación generó una zona de debilidad litosférica que terminó controlando la ruptura entre la Antártida y Australia hace unos 160 millones de años.
Según el estudio, el borde norte de esta provincia geológica no solo gatilló la fragmentación de Gondwana, sino que también moldeó los márgenes continentales semicirculares que hoy se observan en ambos territorios. De confirmarse, el hallazgo reescribe parte de la historia profunda del hemisferio sur y ayuda a entender por qué la Antártida quedó aislada en el polo.
El próximo paso será perforar el hielo y obtener muestras de roca que daten con exactitud el momento en que el abanico empezó a abrirse.