Más de 400 kilos de monedas fueron extraídos del lecho del río Iguazú durante un operativo especial de limpieza realizado el 15 de abril en las Cataratas. El procedimiento, a cargo de equipos del Parque Nacional Iguazú y trabajadores de conservación, fue posible gracias a una baja histórica del caudal: el río registró unos 500 mil litros por segundo, frente al promedio habitual de 1,5 millones. La merma dejó expuestas áreas que suelen estar bajo el agua desde hace años.

La acumulación de metales por el ritual turístico de “pedir deseos” altera la calidad del agua y pone en riesgo a la fauna del Parque Nacional Iguazú, Patrimonio Natural de la Humanidad. Especialistas piden reforzar la concientización: gran parte del material está corroído y ya libera sustancias contaminantes, según publicó el medio misioner Actualizate Iguazú.

Además de las monedas, los operarios retiraron plásticos, pilas y residuos electrónicos acumulados en el fondo. Desde el área ambiental advirtieron que la presencia de estos desechos genera consecuencias directas sobre el ecosistema de una de las zonas naturales más visitadas del país. “La presencia de metales y plásticos en el agua altera las condiciones naturales del río y afecta a las especies que habitan la zona”, explicaron fuentes del operativo.

El ritual que contamina

La enorme cantidad de monedas responde a una práctica extendida entre turistas: arrojar dinero al agua para pedir deseos o como símbolo de buena suerte. Aunque está prohibida dentro del parque, miles de visitantes la repiten cada año.

Especialistas remarcaron que las monedas permanecen sumergidas durante largos períodos y se deterioran por el agua y la humedad. Ese proceso libera sustancias metálicas que modifican la calidad del agua. "Desafortunadamente, las personas vienen aquí y, en vez de disfrutar del paisaje, terminan teniendo la superstición de que si arrojan una moneda y piden un deseo, éste se cumplirá", señaló uno de los operarios que participó de la limpieza. “Esto causa un impacto ambiental bastante grave, porque las monedas pueden oxidarse, contaminar el agua y algún animal puede consumirlas pensando que son alimento”.

Los responsables del operativo alertaron que peces y otras especies pueden ingerir pequeños objetos metálicos o plásticos al confundirlos con comida.

Qué pasará con lo hallado

Tras el hallazgo, las monedas fueron retiradas para iniciar un proceso de clasificación y evaluar su posible reutilización o disposición final. Sin embargo, desde la firma concesionaria del área indicaron que gran parte del material presenta signos avanzados de corrosión por el tiempo que permaneció bajo el agua.

El episodio volvió a poner en agenda la necesidad de reforzar las campañas de concientización ambiental dentro del parque. Autoridades y especialistas insisten en desalentar prácticas que parecen inofensivas, pero que dejan una huella directa en uno de los principales ecosistemas naturales de la Argentina y del mundo.