Un nuevo estudio genético sobre las enigmáticas momias “cabeza de cono” de Paracas volvió a encender el debate sobre su origen. Investigadores de la Universidad Liberty, en Virginia, analizaron dientes de los cráneos descubiertos en Perú en la década de 1920, pero no lograron extraer suficiente ADN como para dar una respuesta definitiva. La falta de conclusiones alimenta, una vez más, las teorías que las vinculan con seres extraterrestres.

Los cráneos de Paracas, datados entre el 800 a. C. y el 100 a. C., pertenecen a una colección de más de 300 restos con deformación craneal extrema. Hasta ahora, la explicación aceptada por la mayoría de los arqueólogos es la “modificación craneal intencionada”, una práctica cultural extendida en los Andes que usaba vendas y tablillas en bebés para alargar el cráneo como símbolo de estatus o identidad social. Un estudio sudamericano de 2022 sobre 159 cráneos de las Cavernas de Paracas encontró que el 98% mostraba signos de esa intervención.

Sin embargo, análisis de ADN previos fueron inconclusos. Por eso, el equipo liderado por la investigadora Abigail McDowell decidió probar con los dientes, considerados “cajas fuertes” naturales para el material genético por su dureza y resistencia al paso del tiempo.

Dos métodos, poco ADN

Los científicos testearon dos técnicas: una suave, que extrajo polvo del interior de la raíz, y otra más agresiva, que molió todo el diente con un molinillo de café. El método suave recuperó 2,3 nanogramos por microlitro de ADN, equivalente a entre 300 y 400 células humanas. El de molienda logró 14,1 ng/µl, unas 2100 a 2400 células.

El problema: los laboratorios necesitan al menos 20 ng/µl para que las máquinas de análisis genético den resultados claros. “Todas las pruebas resultaron satisfactorias, pero el ADN de la momia simplemente tenía muy poco material genético restante o estaba demasiado dañado por la edad”, explicó McDowell.

Entre la cultura y los “ancestros avanzados”

“Algunos arqueólogos y genetistas atribuyeron la deformación a la práctica cultural de la venda craneal”, señaló McDowell. "Otros creían que las momias de Conehead eran prueba de la presencia de visitantes extraterrestres, afirmando que eran descendientes de especies no humanoides o auténticos alienígenas", agregó.

Esa última línea es defendida por figuras como David Childress, del programa Ancient Aliens de History Channel. En El enigma de la deformación craneal, junto a Brien Foerster, Childress sostiene que el vendaje craneal buscaba imitar a “antepasados altamente avanzados” de la humanidad. Foerster, que trabajó con el investigador Lloyd Pye, aseguró en 2014 que Pye creía que los cráneos de Paracas “no eran seres humanos” y mostraban rasgos no humanos. Pye se hizo conocido por promover el “cráneo del Niño Estelar” como un híbrido alienígena-humano.

Qué sigue

El equipo de Liberty no da por cerrado el caso. Su próximo paso será usar desmineralización, un proceso que busca liberar más ADN y de mejor calidad de los dientes. Una vez que consigan una muestra útil, la compararán con ADN ya extraído del cabello de las momias para rastrear el verdadero origen genético del pueblo de Paracas.

Por ahora, el misterio continúa. La ciencia no confirma ni descarta: solo dice que falta más ADN. Y mientras tanto, las momias “cabeza de cono” siguen dividiendo aguas entre la arqueología tradicional y quienes miran al cielo buscando respuestas.