Dos presuntos involucrados en el robo de propofol y fentanilo del Hospital Italiano de Buenos Aires, que fueron usados en fiestas de “viajes controlados” fueron llevados a indagatoria. Se trata de Hernán Boveri y Delfina “Fini” Lanusse, ex médico del área de Anestesiología de ese centro de salud y residente de tercer año de esa institución, respectivamente. El juez de Instrucción Javier Sánchez Sarmiento ordenó la prohibición de salida del país a ambos.

La causa se inició el 23 de febrero, luego de que el hospital presentara una denuncia por faltante de anestésicos. Tres días después fue impulsada por el fiscal federal Lucio Herrera, hecho por el que fueron allanados los domicilios de Boveri y Lanusse el pasado 12 de marzo, según publicó Infobae.

El 20 de febrero, tres días antes de la presentación judicial, murió Alejandro Salazar, residente en el Hospital Rivadavia y en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, por una sobredosis de propofol y fentanilo. En el departamento que alquilaba en el barrio porteño de Palermo se encontraron frascos del Italiano, lo que hizo inferir que los fármacos provenían de ese lugar. Dicha investigación se tramita en paralelo al robo al centro de salud. 

Lanusse, residente en el Italiano desde 2023, fue indagada el 18 de marzo. Boveri, uno de los principales anestesistas del hospital, en tanto, el 25. Los dos declararon por videoconferencia y coincidieron en negar los hechos y anticipar que van a presentar un escrito.

La hipótesis central de la causa no apunta a una maniobra de narcotráfico ni a la venta ilegal de sustancias, sino a una presunta administración fraudulenta en perjuicio del Italiano, ya que se trata de drogas legales, pero de uso controlado, cuya manipulación fuera del ámbito asistencial implica un corrimiento en los protocolos médicos, de acuerdo a lo publicado por La Nación.

En paralelo al legajo, la causa tomó visibilidad por la actividad de un grupo de Whatsapp en la que se hablan de reuniones de “viaje controlado” o “Propo fest”, en las que un grupo de médicos supuestamente habría usado anestésicos con fines recreativos. Dicha experiencia consistía en, a cambio de dinero, ofrecer a terceros la posibilidad de alcanzar un estado de relajación mediante la administración de estos fármacos bajo monitoreo médico.