El reinicio de los focos de incendio en las islas ubicadas frente a Rosario encendió una vez más las alarmas de las organizaciones ambientalistas, que advierten sobre el daño irreversible en la flora y fauna autóctona.
Franco Perugino, referente de la ONG Mundo Aparte, analizó en Cada Día (El Tres) el impacto del fuego en el humedal y exigió mayores controles para prevenir estas quemas, a las que calificó como consecuencia directa de la actividad humana.
"En nuestra zona es muy raro que un incendio inicie solo, generalmente es una consecuencia de la actividad humana", señaló Perugino.
En este sentido, apuntó que existe una práctica obsoleta de quemar pastizales para forzar su rebrote. Si bien valoró el trabajo de los aviones hidrantes para apagar los focos, remarcó la necesidad de anticiparse al problema: "Queremos que los funcionarios se preocupen de que no se incendien otros, porque cuando hay diez o 20 en simultáneo, no alcanza con los recursos que tenemos".
El impacto sobre el ecosistema es devastador. Según describió el especialista, las llamas arrasan con árboles añejos, como ceibos y sauces, que tardan años en recuperar su porte y sirven de refugio para numerosas especies.
Sin embargo, la mayor preocupación por estos días radica en la fauna, especialmente en los reptiles, que se encuentran en un estado de vulnerabilidad extrema por las actuales condiciones climáticas invernales.
Las bajas temperaturas juegan en contra de la supervivencia de los animales frente al avance del fuego. "Pensemos que un mamífero y un ave a veces tienen la posibilidad de escapar. Estamos con un río un poquito más alto que en otras situaciones y eso ayuda a algunos animales que pueden nadar, pero los reptiles, con un día como hoy, no se mueven", explicó Perugino. Al estar en etapa de quietud, el fuego les pasa literalmente por arriba y “pierden su vida en cada metro cuadrado que se incendia”.
El referente ambientalista denunció que las hectáreas que conforman la Reserva de Usos Múltiples Islas de Victoria operan como "terreno de nadie", donde proliferan pescadores que no respetan vedas y cazadores furtivos.
Como ejemplo de esta problemática, mencionó la comercialización ilícita de carne y crías de carpincho.
"El que compre carne de carpincho que sepa que es de caza furtiva", sentenció, y agregó que en muchas ocasiones se mata a los adultos y se venden las crías como mascotas.
Frente a esto, Mundo Aparte realiza un arduo trabajo de rehabilitación para intentar devolver a los animales a su hábitat natural, un esfuerzo enorme que, según el referente, "se podría evitar si las denuncias y las causas avanzaran y se harían los controles necesarios".