Charlie Orchard-Lisle caminaba por una playa de Suffolk, Inglaterra, cuando vio una "roca distinta" entre las olas. Sin embargo no era una piedra, sino un molar de un Anancus avernensis, un pariente prehistórico del elefante actual. El hallazgo fue confirmado por el Museo de Historia Natural de Londres.
Diez minutos antes, Charlie venía hablándole a su madre, Eleanor, sobre lo mucho que le gustan los elefantes. Diez minutos después, encontró uno. O al menos, parte de uno que pisó la Tierra hace 1,8 millones de años.
“Íbamos caminando y pudimos ver aquello junto a las olas", contó Eleanor al medio británico South West News Service. ”Debió de ser algo muy singular porque nos llamó la atención a los dos; nos dimos cuenta de que era algo diferente, tenía un aire distinto".
Lo que el nene había divisado no era una piedra común. Sino un molar superior izquierdo de unos 10 centímetros de ancho, perteneciente a un Anancus avernensis, un pariente extinto del elefante africano de sabana que habitó el planeta hace casi 2 millones de años.
La confirmación llegó del profesor de paleontología Adrian Lister, del Museo de Historia Natural de Londres. Según los especialistas, el esmalte del diente se conservó y mineralizó a lo largo de cientos de miles de años.
El mar lo devolvió
Los expertos creen que la erosión liberó el fósil de los acantilados de Red Crag, una formación geológica rica en restos prehistóricos que recorre parte de la costa este de Inglaterra. El mar hizo el resto y lo depositó en la orilla, justo cuando Charlie pasaba por ahí.
“Básicamente, íbamos caminando y, diez minutos antes, mi hijo Charlie estaba diciendo lo mucho que le gustan los elefantes”, repitió Eleanor, aún asombrada. “No puedo creer que se pueda encontrar algo tan antiguo, que existió hace 1,8 millones de años, y que de repente aparezca en la playa”.
El Anancus avernensis no era idéntico a los elefantes actuales: tenía colmillos más largos y rectos, y se extinguió mucho antes de la aparición de los mamuts lanudos.
El hallazgo, que rápidamente se volvió viral, demuestra que la costa de Suffolk sigue siendo un yacimiento a cielo abierto. Y que a veces, para encontrar un tesoro prehistórico, alcanza con tener 11 años, amar a los elefantes y saber mirar.