El régimen de Irán volvió a elevar la tensión internacional al advertir que es “probable” una nueva guerra con Estados Unidos, en medio de las negociaciones trabadas entre ambos países y de un fuerte endurecimiento del discurso político y militar.
La advertencia fue realizada por Mohammad Jafar Asadi, subcomandante del centro de mando del Ejército iraní, quien aseguró que Washington “no está comprometido con ninguna promesa ni acuerdo”.
“Las fuerzas armadas están plenamente preparadas para cualquier nueva aventura o imprudencia por parte de los estadounidenses”, sostuvo el militar, según reprodujo la agencia iraní Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria.
Las declaraciones se producen después de nuevos mensajes del entorno del líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, quien reivindicó el fortalecimiento militar del país y aseguró que Irán logró consolidarse como una “potencia militar”.
En paralelo, Yousef Pezeshkian, asesor e hijo del presidente iraní, reconoció que el conflicto dejó consecuencias económicas y daños en infraestructura, aunque sostuvo que Teherán ganó “credibilidad y posición global”.
Además, pidió a la población prepararse para distintos escenarios ante la incertidumbre internacional. “Debemos prepararnos para el peor de los casos para que no nos tomen desprevenidos”, afirmó en un mensaje difundido por Telegram.
Trump endureció su postura contra Irán
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que su gobierno continuará las negociaciones hasta alcanzar un acuerdo definitivo con Teherán y descartó cualquier retirada anticipada.
“No vamos a irnos temprano y luego tener que volver cuando el problema resurja en tres años”, expresó durante un discurso en Florida.
Trump afirmó además que Irán “no está cumpliendo con el tipo de acuerdo” que exige Washington y describió al país asiático como una potencia militar “desmantelada”.
En paralelo, el Departamento del Tesoro estadounidense anunció nuevas sanciones económicas contra tres casas de cambio iraníes y una terminal petrolera china, en el marco de la presión financiera sobre Teherán.
Según informó Washington, las empresas sancionadas habrían participado en maniobras para esquivar restricciones internacionales vinculadas al comercio de petróleo iraní y mover miles de millones de dólares a través de sociedades y cuentas bancarias en el exterior.