Irán volvió a endurecer su postura y anunció este sábado nuevas restricciones en el estratégico estrecho de Ormuz, menos de 24 horas después de haber habilitado parcialmente el tránsito. La decisión se conoció tras la confirmación de Donald Trump de que no levantará el bloqueo sobre los puertos iraníes.
El mando militar conjunto iraní informó que el paso volvió a quedar bajo “estricto control” de sus fuerzas armadas y advirtió que las limitaciones seguirán vigentes mientras continúen las sanciones marítimas impuestas por Estados Unidos.
La medida eleva la tensión en un escenario internacional delicado, pese a la tregua vigente desde hace varios días en la región. El control del estrecho (por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial) es una de las principales herramientas de presión de Teherán en el conflicto.
El viernes, ambos países habían anunciado casi en simultáneo una apertura parcial del paso para buques comerciales, en el marco de negociaciones que buscan sostener un alto el fuego. Sin embargo, la decisión de Washington de mantener el bloqueo frustró ese intento de distensión.
Desde Irán señalaron que la postura estadounidense viola los entendimientos alcanzados recientemente y remarcaron que no garantizarán la libre circulación mientras persistan las restricciones.
El impacto no tardó en sentirse en los mercados: tras la reapertura parcial, el precio del crudo había caído con fuerza ante la expectativa de una normalización del suministro. Ahora, con las nuevas limitaciones, crece la incertidumbre y se espera una nueva presión alcista.
El conflicto en torno a Ormuz se da en paralelo a la guerra en Medio Oriente, que ya lleva semanas de enfrentamientos entre Israel, Estados Unidos e Irán. En ese contexto, Washington mantiene un bloqueo naval como parte de su estrategia para forzar negociaciones más amplias, que incluyen el programa nuclear iraní.
La situación también mantiene en vilo la frágil tregua en el Líbano entre Israel y el grupo Hezbollah, respaldado por Teherán. Aunque se anunció un cese de hostilidades por diez días, persisten dudas sobre su cumplimiento y alcance.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu afirmó que su país aceptó la tregua a pedido de Trump, pero advirtió que la ofensiva contra Hezbollah “no está completa”. Desde Washington, en tanto, aclararon que el freno a los ataques israelíes rige solo para operaciones ofensivas, no para acciones defensivas.
Con este escenario, el futuro inmediato del estrecho de Ormuz y su impacto en la economía global vuelve a quedar atado a una negociación geopolítica de alta complejidad.