Hace una semana que comenzó el juicio contra Aníbal Lotocki por el fallecimiento de Cristian Zárate y graves lesiones a otras cinco pacientes mujeres. Este miércoles, quien declaró fue Majo Favarón, esposa del acusado y secretaria de la clínica donde ejercía su marido.
La mujer explicó en la tercera audiencia ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17 que trabajó como secretaria desde 2009: “Él habrá hecho entre 5000 y 6000 cirugías en ese tiempo. Me conmueve porque es la primera vez que sucede algo así”.
“Yo vi el antes y el después de todos los pacientes y cómo los cuidaba. Esta fue la primera vez, en el tiempo que estuve presente, que tuvimos que trasladar a algún paciente por alguna urgencia”, manifestó Favarón. Además, reconoció que su pareja le había dicho que Zárate “estaba apto para la operación”. Al final, todo culminó con la muerte del empresario.
Majo recordó también que Cristian se enojó cuando tuvieron que posponer la operación porque Anibal "era contacto estrecho de Covid-19″. “Le ofrecí devolverle la seña, se enojó y alzó la voz. Él no quería que le devolviera la seña, quería operarse con Aníbal, se lo habían recomendado muchas amigas”, sostuvo.
Además de la esposa de Lotocki, en la jornada también declararon el anestesista que estuvo presente el día que murió Zárate, la médica terapista que asistió al empresario cuando se descompensó, dos enfermeras y el médico encargado del banco de sangre.
Mientras tanto, en La mañana de Moria, explicaron que Lotocki “está imputado por no realizar procedimientos quirúrgicos en diversas etapas: a Rodolfo Christian Zárate le realizaron una lipoescultura y una dermolipectomia en una misma intervención. Al haber sido un paciente con diabetes y con antecedente de Covid, la junta médica y el fiscal sostienen que deberían haberse hecho las operaciones por separado”.
Por otro lado, Lotocki es acusado de no haber monitoreado al paciente de cerca una vez finalizada la intervención. “No le prestó la debida atención posoperatoria”, añadió Pampa Mónaco, panelistas del programa. El fiscal sostiene también que el médico “no realizó análisis clínicos imprescindibles”: “Si bien le sacaron sangre, considera que los exámenes deberían haber sido más exhaustivos. Además no reservó unidades de sangre en caso de posibles complicaciones, que fue lo que ocurrió”.
El cirujano tampoco consideró la posibilidad de contar con una Unidad de Terapia Intensiva (UTI) a raíz del contexto de pandemia y no intervino frente a la descompensación del paciente. “Lo más grave es que alteró el parte quirúrgico una vez que falleció”, subrayó Mónaco.