Este miércoles tuvo lugar la segunda jornada judicial contra Cristian Gabriel Álvarez Congiú, “Pity” para quienes lo conocen por su música. El ex líder de Viejas Locas e Intoxicados está siendo juzgado por el crimen de Cristian Maximiliano "Gringo" Díaz (36), ocurrido en 2018 en el barrio Samoré de Villa Lugano. En ese contexto, declararon los primeros cuatro testigos.
Antes de comenzar la jornada, la prensa ingresó a la sala. Sacó fotos y una periodista le preguntó al músico si está filmando una serie y si tiene miedo de volver a la cárcel.
—No —respondió sobre la supuesta serie—. “Lo que diga la Justicia”, agregó respecto a prisión. En ese momento intervino la secretaria del tribunal: “Preguntas no, por favor”. Luego, se anunció que Carlos Ulises Stiempcich no pudo concurrir por una urgencia odontológica. Declarará el viernes.
La primera en hablar fue Verónica Román, madre de la segunda hija de Cristian Díaz. La mujer explicó que hacía cuatro o cinco años que no veía a su ex pareja cuando ocurrió el crimen y aseguró que, durante el tiempo que estuvieron juntos, nunca lo vio portar cuchillos ni armas. También se refirió a la relación entre Díaz y “Pity” Álvarez: “Sé que era vecino porque vivía ahí. Nunca los vi con un trato frecuente”, afirmó.
Román indicó que su hija, que hoy tiene 16 años, buscó información de lo que pasó con su progenitor y aseguró que el comienzo del juicio, la entristeció. "Espero que se haga justicia por él. Lo que veo es que no hay arrepentimiento de lo que hizo, como que no importa. Si tiene que pagar, que pague. Así como puede cantar y salir, puede ir preso. A mi hija la dejó sin un padre”, apuntó.
Ante las preguntas de Fernando Burlando, Román reconstruyó cómo era su vida junto a Díaz. Contó que convivían en la casa de los padres de él y que ambos habían proyectado formar una familia. Mientras que la defensa de Pity, Javier Marino, apuntó al consumo de drogas del fallecido.
La segunda en declarar fue Agustina Inbernoz, pareja de Pity al momento del crimen. La testigo pidió que todos se retiren de la sala. Por Zoom desde California, Estados Unidos, la mujer aseguró no recordar con precisión lo ocurrido esa noche. Incluso, cuando durante la audiencia le leyeron partes de la declaración que había brindado durante la instrucción, y respondió que no recordaba algunas de aquellas afirmaciones.
La testigo sí sostuvo que Díaz fue a encarar a Pity Álvarez y a buscar pelea. Sin embargo, aseguró que cuando escuchó las detonaciones se dio vuelta y que, por ese motivo, no vio el momento de los disparos. Inbernoz también reconoció que descartó el arma homicida en una alcantarilla de la autopista Dellepiane y confirmó que después se dirigió junto a Pity al boliche Pinar de Rocha. Al ser consultada sobre cuánto tiempo transcurrió durante toda esa secuencia, no pudo especificarlo.
Marcelo Pedroso, un vecino que vivía en la Torre 12 A del barrio Samoré, comenzó su declaración ante el tribunal. Contó que conocía a Pity Álvarez “del barrio”, aunque aclaró que actualmente ya no vive allí y que no conocía a la víctima, Cristian Díaz, ni a Verónica Román.
“No fui testigo presencial. Llegué muy tarde de trabajar, estaba por cenar con mi pareja. Escuchamos los tiros, abrimos la ventana y la persiana corrediza. Miramos para abajo y vimos el cuerpo sobre la vereda y una pareja. Había una chica que estaba retirándose”, relató.
“Nos preguntamos: «¿Ese es el Pity?». Por la forma de caminar pensamos que sí podía ser. Y enseguida lo confirmamos porque la chica gritó: «¿Qué hiciste, Cristian?». Cuando escuchamos el nombre dijimos: «Es él»”, declaró.
Cuando Abraldes le preguntó por qué interpretó que la joven estaba en ese estado, Pedroso respondió: “Porque estaba gritando muy fuerte, muy sorprendida. «No, no, no…»". Al explicar cómo reconoció a Álvarez, agregó: “Lo conozco del barrio, de verlo ir a ensayar”. Y aseguró que fue él quien llamó al 911.
Sobre su vínculo con el músico, el testigo dijo que los vecinos “se le acercaban, por supuesto. Pero generalmente no éramos tan cholulos. Hablábamos con él como con cualquier persona. Nunca imaginamos que podía llegar a hacer eso. Alguna que otra vez, mientras fui chofer lo llevé con mi auto a ensayar. Se portaba bien”, sostuvo.
Finalmente, recordó que esa madrugada la iluminación era tenue y que hacía frío. “Creo que había un poco de neblina”, dijo. Sobre la llegada de la Policía, estimó que ocurrió poco después. “Calculo que unos 15 minutos. Fue poco el tiempo”, concluyó.
Una de las declaraciones más importantes de la jornada fue la de Prieto Inbernoz, padrastro de Agustina, la joven que acompañaba a Pity Álvarez la noche del crimen. “Lo estaba esperando en Pinar de Rocha. Antes habíamos estado en su casa y vimos una noticia de que tocaba Ulises Bueno. Él me dijo que iba a pasar primero por su casa porque su perra había tenido cría y se fue con mi hija. El plan era encontrarnos en la puerta del boliche, como a la una de la mañana”, cuenta.
Al recordar el encuentro con Pity, asegura que el músico llegó apurado. “Me contó lo que había pasado y yo no le creí. Me dijo: «Maté a un chabón». Seguimos caminando porque pensé que era una broma. Incluso vino una chica a sacarse una foto con él”, declara.
El testigo afirma que Álvarez se movía apurado. “Creo que era porque llegábamos tarde. Yo lo había llamado un montón de veces”, explica. Consultado sobre su estado, responde: “Estaba como siempre, drogado”. El padre de la joven, indicó que en ese momento su hijastra, Agustina, "se levantó, me dijo eso y se desmayó. La saqué y nos fuimos. Me contó que, cuando salieron de la casa, un muchacho abordó a Pity y empezó a apurarlo con muchos agravios. Según mi hijastra, eso duró bastante tiempo. Después se desencadenó todo. Me dijo que sacó el arma y disparó”.
Durante el interrogatorio de Fernando Burlando, Prieto Inbernoz relató cómo comenzó a tomar conciencia de que lo que Pity le había contado en Pinar de Rocha era cierto. “Al principio no creí que fuera verdad. Uno no quería creer que había pasado algo así”, declaró.
En su relato, el testigo contó que, junto a la madre de Pity, regresó al barrio Samoré para verificar lo ocurrido. “Fuimos al lugar y no había nada. Una señora nos dijo: «¿Viste lo que pasó anoche?». Me señaló el lugar y se veía una mancha de sangre. Ahí tomé conciencia de que había habido una muerte. Ahí me cayó la ficha”, recordó.
Según su testimonio, después volvió al auto y le dijo a la madre de Pity: “Me parece que es verdad”. También relató el viaje que hizo junto a Pity después de salir de Pinar de Rocha. “Estaba medio paranoico. Me dijo que se quería entregar en la comisaría de General Paz. Cuando llegamos a Caseros, no me voy a olvidar nunca, pasando el bingo me dijo: «Me bajo acá. Yo acá me arreglo, vos andate». Hice una o dos cuadras más y lo dejé en una esquina”, contó.
El testigo explicó que, tras escuchar el relato de su hijastra, decidió llevarla a una comisaría y luego ambos fueron citados por la fiscalía. Al reconstruir lo que Agustina le contó sobre el crimen, afirmó: “Cuando pasó el hecho se fueron rápido hacia el auto. Ella no quería subir y él le decía: «Te llevo donde está tu viejo». Subieron, él le dio el arma y le pidió que la tirara. Después tiró una campera”, declaró.
Agregó que Agustina tardó en contarle todos los detalles porque estaba profundamente afectada. “Le tuve que sacar las cosas a cuenta gotas porque estaba en un estado de shock. Hasta ese momento no me había dicho lo del arma; eso me lo contó cuando vino la madre de Cristian a casa. Encima ya lo habíamos escuchado por televisión”, señaló.
Durante el contrainterrogatorio, el defensor Marino pidió que se leyera un tramo de la declaración que Prieto Inbernoz había prestado en 2018, en la que afirmaba que Pity consumía pasta base y que “lo hacía todo el tiempo”. El testigo asintió. Luego le preguntó qué le había contado Agustina sobre la discusión previa al homicidio. “Ella dijo que quería sacar a Pity de la discusión, pero «el otro muchacho» no lo dejaba. Lo acosaba. No fue un minuto, fue como media hora. Ella siempre me dijo que fue mucho tiempo el hostigamiento de la otra persona”, respondió.
Consultado sobre si recordaba los insultos o agresiones que, según Agustina, le dirigía Cristian Díaz a Pity, el testigo respondió: “Ahora no recuerdo todo, pero lo escupía y le pegaba. Le buscaba la reacción, lo empujaba, lo prepoteaba. Le decía: «No tenés huevos. Pegame un tiro si tenés huevos»", declaró.
También aseguró que Agustina le contó que un amigo de Díaz intentó retirarlo del lugar. “Ella dijo que había un amigo del muchacho que se lo quiso llevar, pero él no le daba bola. Decía: «Yo soy el más poronga del barrio»", agregó.
El músico estuvo acompañado de su hermana. Vistió de negro, y se mantuvo más despierto que en la primera audiencia. La próxima audiencia es el viernes 14 a las 10.