Agostina Páez, la abogada argentina detenida en Brasil acusada de racismo, se reencontró este sábado con su padre y su hermana en la ciudad de Río de Janeiro, luego de casi un mes sin verlos.

Páez está imputada por el delito de injuria racial, una figura que en Brasil prevé penas de entre dos y cinco años de prisión. Actualmente se encuentra en libertad ambulatoria, con una tobillera electrónica y la prohibición de salir del estado de Río de Janeiro.

La abogada había sido detenida el viernes en una comisaría del barrio de Rocinha luego de que la Justicia ordenara su prisión preventiva. Sin embargo, esa medida fue revocada pocas horas después y quedó en libertad bajo condiciones.

Tras el reencuentro con su familia, Páez aseguró que vive la situación con miedo y denunció un trato desmedido por parte de las autoridades locales. “No quiero mostrar mi cara en ningún lado. Sé que los medios en la Argentina me ayudan, pero acá en Brasil no”, sostuvo en declaraciones al canal de noticias TN. También cuestionó el uso de su imagen en campañas antirracistas impulsadas por la Policía local: “No hay objetividad. Estoy muy expuesta”.

“Me siguen llegando amenazas constantemente. Hay un ensañamiento conmigo. Me quieren matar”, afirmó la joven, que habló sin mostrar su rostro por temor a represalias.

Consultada sobre el episodio ocurrido el 14 de enero en un bar de Ipanema, que dio origen a la causa —donde se la acusa de haber realizado gestos racistas hacia empleados del lugar tras una discusión por la cuenta—, evitó dar detalles por recomendación de sus abogados. “No mentí en nada y está todo probado. Lo que conté es lo que pasó”, señaló.

Por su parte, su padre Mariano Páez aseguró que la familia permanecerá en Brasil entre 10 y 15 días para acompañarla. “Sentí mucho miedo, temí por la vida de ella. Ahora estoy más tranquilo”, dijo, y remarcó que su hija está “muy arrepentida”.

El abogado defensor Sebastián Robles explicó que Páez puede circular dentro del estado de Río de Janeiro, pero que si intenta salir se activará la tobillera electrónica. Además, indicó que podría ser llamada a declarar en los próximos días y que el proceso judicial podría extenderse al menos 90 días más.

Mientras tanto, la abogada deberá cumplir una serie de medidas: además del uso de la tobillera, tendrá que presentarse una vez por mes ante la Justicia brasileña. Por el momento, no hay una fecha definida para su regreso a la Argentina.