La recesión económica continúa impactando en la mesa de las familias y la baja en las ventas diarias en los comercios de cercanía refleja la pérdida del poder adquisitivo. Según reveló Juan Milito, presidente del Centro Unión de Almaceneros de Rosario, la dinámica de consumo se encuentra gravemente deteriorada y generó un cambio rotundo en el destino de los ingresos extraordinarios como el sueldo anual complementario.

"Hay que hacer la salvedad de que el efecto de los aguinaldos, que antes se usaba para planificar viajes, comprar electrodomésticos o algo específico, hoy se está usando para pagar deuda de la tarjeta y comer", advirtió el dirigente gremial en diálogo con Radio 2 este lunes.

Respecto del comportamiento de los precios, Milito señaló que entre junio y lo que va de julio las variaciones se posicionaron entre el 1,5% y el 2%. No obstante, aclaró que esta moderación en las remesas de precios no responde a una estabilización macroeconómica, sino a la drástica desaceleración de la demanda.

"Los valores llevan el ritmo del consumo, que está muy golpeado. Registramos una baja aproximada del 10% en el volumen de ventas, lo cual es muchísimo porque no le encontramos piso a esta situación", remarcó el titular de la entidad, al tiempo que enfatizó la constante preocupación de los clientes que ven rendir cada vez menos sus salarios.

El impacto de los servicios y el freno a las tarjetas de crédito

 

Uno de los factores determinantes para el vaciamiento de los almacenes de barrio es la fuerte suba en los gastos fijos de los hogares. El incremento en las tarifas de luz, gas, transporte y los alquileres absorbe la mayor parte de los ingresos, dejando un margen cada vez más estrecho para la compra de alimentos básicos hacia la segunda mitad de cada mes.

Asimismo, desde el sector alertaron sobre un fenómeno creciente que afecta incluso a los sectores con empleo formal: el sobreendeudamiento y la mora financiera. "Escuchamos a diario a vecinos con sueldos en blanco que nos dicen que tienen la tarjeta bloqueada por falta de pago. La morosidad lleva a que los bancos les corten el plástico y se quedan sin esa herramienta alternativa para garantizar la comida", concluyó Milito.