La escena llama la atención desde la llegada. La Basílica de Luján se impone sobre el paisaje y, a su alrededor, un importante operativo empieza a tomar forma. Hay vallados, estructuras en construcción, operarios que trabajan contrarreloj y una fuerte presencia de efectivos de seguridad. Por momentos, parece un ejército preparando el terreno para recibir una multitud.

Sin embargo, todavía falta una semana para la misa que celebrará el papa León XIV y, en las inmediaciones del santuario, la vida cotidiana continúa. Los vecinos siguen con sus actividades, los comercios mantienen su ritmo y los fieles que se acercan a la Basílica todavía son menos que los trabajadores y agentes desplegados para organizar el acontecimiento.

Operarios ultiman detalles en los alrededores de la Basílica. Foto: Alan Monzón/Rosario3

La expectativa es recibir a una multitud que podría superar incluso la última peregrinación a Luján, realizada el 3 y 4 de octubre. Según las estimaciones que se difundieron entonces, cerca de 2,8 millones de personas participaron de la tradicional movilización hacia el santuario. 

Los comerciantes de la zona conocen bien lo que significa una convocatoria de esa magnitud. Uno de los puesteros contó a Rosario3 que durante aquella peregrinación tuvo que levantar su puesto y trasladarlo porque el movimiento de personas era imposible de sostener.

Algunas de las banderas con el rostro de León XIV que ya se venden en Luján. Foto: Alan Monzón/Rosario3

“Nunca viví algo así, tuve que levantar el puesto y moverlo porque era imposible, la gente te llevaba”, recordó. Ahora para la misa del próximo 11 de noviembre asegura que el movimiento será todavía mayor.

Pero la magnitud de la visita de un Papa, todavía no parece impactar en los puestos de recuerdos. La llegada de León XIV todavía no ocupa demasiado espacio. Predominan las imágenes de la Virgen y de la Basílica. Hay algunas estampitas, pines, banderas y figuras del Pontífice realizadas con impresoras 3D, pero la mercadería vinculada con la visita todavía es escasa.

Los puesteros tienen su lugar asignado en inmediaciones de la Basílica. Foto: Alan Monzón/Rosario3

La explicación tiene que ver, en parte, con la situación económica. “El principal problema es que la situación no está para hacer una gran inversión y arriesgarse trayendo mercadería. Yo hice un pedido de remeras y algunos recuerdos que me llegan en estos días, pero no mucho”, contó el mismo comerciante.

Además, desde el martes previo a la misa, los puesteros deberán trasladar sus puestos a un parque ubicado a pocos metros de la Basílica, como parte de la reorganización del espacio para recibir a los fieles.

Entre los comerciantes también hay historias que conectan esta visita con otra que ocurrió hace más de cuatro décadas. María de los Ángeles es puestera de tercera generación y recuerda que tenía 14 años cuando Juan Pablo II llegó a Luján, en 1982.

María de los Ángeles con una figura 3D del Papa León XIV. Foto: Alan Monzón/Rosario3

Aquel día lo vio llegar a la estación de tren y después siguió su recorrido hasta la Basílica. Hoy, varias décadas más tarde, trabaja en el mismo entorno y recibe a los peregrinos que llegan al santuario para llevarse algún recuerdo.

Su historia atraviesa dos visitas papales separadas por 44 años. De aquella adolescente que siguió el recorrido de Juan Pablo II a la comerciante que ahora se prepara para recibir a León XIV hay una continuidad, la de una actividad ligada desde hace generaciones a la llegada de los fieles a Luján.

El operativo para recibir a la multitud

Mientras los comerciantes organizan sus puestos, las autoridades avanzan con el dispositivo de seguridad y tránsito. A un costado de uno de los grandes vallados montados para garantizar el paso del Papamóvil, el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, repetía ante distintos medios los detalles del operativo.

Operarios terminan de montar el gran escenario frente a la Basílica. Foto: Alan Monzón/Rosario3

“El escenario estará ubicado frente a la Basílica. En la plaza habrá 7.500 invitados especiales, entre ellos 3.000 personas en situación de pobreza de distintos puntos del país que serán convocadas por Cáritas. También se dispondrá un espacio para personas con discapacidad y habrá representantes del clero. El resto de los fieles se ubicará en el sector de la recova”, repitió en De 12 a 14 (El Tres).

Según explicó Alonso, el recorrido del Papamóvil será de unos 2.300 metros, desde la rotonda hasta la plaza. León XIV atravesará ese trayecto en el vehículo y, al llegar, descenderá para caminar hasta la Basílica como un peregrino más.

El predio permanecerá cerrado hasta el martes a las 16, cuando comenzará el ingreso de los fieles. El miércoles, a las 10, se celebrará la misa, que se estima terminará alrededor del mediodía. Antes habrá un escenario con artistas.

Las calles de Luján son reforzadas con agentes de seguridad. Foto: Alan Monzón/Rosario3

El tránsito será uno de los principales desafíos. La recomendación oficial es llegar a Luján antes de las 12 del mediodía del martes. A partir de ese horario se cerrarán las rutas de acceso a la ciudad y se habilitarán estacionamientos en distintos puntos, desde donde los asistentes deberán continuar caminando. La distribución de esos espacios busca facilitar tanto el ingreso como la desconcentración posterior.

La Provincia se prepara para recibir una cantidad de personas que podría superar la convocatoria de la última peregrinación. “Nos estamos preparando para recibir aún más que eso porque no sabemos cuánta gente va a venir”, señaló Alonso.

La Basílica, entre la inmensidad y lo cotidiano

A pesar del despliegue que se monta en el exterior, la Basílica permanece abierta. El ingreso impresiona. Enormes escaleras de mármol conducen a grandes puertas que dan paso a un salón amplio, con filas de bancos que terminan frente a un imponente altar.

La inmensidad del edificio intimida. En sus laterales aparecen distintos altares, recuerdos y reconocimientos. En uno de ellos se conserva una fotografía del papa Francisco y, dentro de una vitrina, su vestimenta tradicional.

El recuerdo del Papa Francisco en la Basílica de Luján. Foto: Alan Monzón/Rosario3 

Pero entre esa arquitectura monumental también suceden escenas mucho más pequeñas. En los bancos del fondo, un grupo de adolescentes termina su recorrida y aprovecha el clima del lugar para agradecerse y decirse cosas lindas. A pocos metros, una mujer con los ojos llorosos reza sin parar, mientras un hombre recorre el templo con una cámara para registrar cada detalle.

La inmensidad del interior de la Basílica. Foto: Alan Monzón/Rosario3

En otro sector, un sacerdote está sentado en una silla plástica, con un mate sobre una mesa también plástica. Frente a él, una mujer llora mientras le cuenta algo. El sacerdote la escucha y la bendice. No hay grandes ceremonias ni solemnidad. Apenas una conversación, una persona que necesita ser escuchada y otra que está ahí para hacerlo.

Un sacerdote bendice a un grupo de adolescentes. Foto: Alan Monzón/Rosario3

Afuera, el empedrado antiguo, las construcciones centenarias y el silencio de los alrededores completan una postal que parece detenida en el tiempo. A pocos metros de los vallados y de los operarios que trabajan para recibir a una multitud, el entorno de la Basílica conserva una calma que todavía no parece anticipar lo que ocurrirá dentro de una semana.

Las inmediaciones de la Basílica valladas a la espera del Sumo Pontífice. Foto: Alan Monzón/Rosario3

La infraestructura ya está en marcha. Los comerciantes esperan a los peregrinos, las autoridades preparan los accesos y los recuerdos del Papa empiezan a llegar a los puestos. Pero, por ahora, en Luján todavía domina la calma antes de la multitud.