San Cayetano nació como Cayetano de Thiene, quien fue sacerdote a finde del siglo XV, último de la Edad Media, dedicó su vida a acompañar a los enfermos -fundamentalmente, a los incurables y a quienes sufrían afecciones por las cuales se los marginaba de la sociedad- y a asistir a los pobres mediante un sistema de préstamos con el cual, junto con algunos pares, combatió a los usureros.
Según publica en su web la facultad católica de La Plata, Cayetano de Thiene era un hombre noble e inmensamente rico que eligió vivir en la pobreza extrema porque ceeía que los cristianos católicos debían imitar la forma de vida de los apóstoles de Jesucristo.
¿Por qué se le pide pan y trabajo?
De acuerdo a lo que publicó el sitio de la Parroquia de San Millán y San Cayetano, a fines del 1800, un campesino le pidió por la falta de agua y a modo de agradecimiento, le dejó una espiga de trigo a los pies de su imagen (el trigo es la materia prima con la cual se elabora el pan). A los pocos días, llovió de tal manera, que la ciudad se inundó.
Razón por la cual, las estampitas del santo están acompañadas de una espiga de trigo, la cual simboliza el pan y el trabajo.
¿Por qué se le representa con un niño en brazos?
A San Cayetano se lo representa con un niño en brazos porque, en una visión en un momento de oración, La Virgen le entregó al Niño Dios recién nacido para que lo sostuviera en brazos.
En la Navidad del año 1517, cuando Cayetano rezaba frente a una reliquia del pesebre que se venera en la Baslílica de Santa María Mayor, en Roma, La Virgen María se le apareció con el Niño Jesús recién nacido, y le pidió que cuidara un momento del Niño Dios, entregándoselo: así el Santo sostuvo al bebé Jesús en sus brazos.
En una carta a Sor Mignani, San Cayetano relata este hecho el 28 de enero de 1528. La aparición de la Virgen y el Niño Dios se repitió dos veces más.
Quién fue San Cayetano
Cayetano fue el menor de tres hermanos, fruto del matrimonio del Conde Gasparo di Thiene y de la Condesa María Da Porto. De acuerdo a lo expuesto en el sitio oficial de la facultad católica de La Plata, su padre era militar y murió en 1492, año del descubrimiento de América, supuestamente defendiendo la región de Vicenza de algún ataque. En tanto, luego del fallecimiento del conde, su madre se hizo religiosa; ingresó a la Orden Dominicana o de los Predicadores.
“Veo a mi Cristo pobre… ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico? Veo a mi Cristo humillado y despreciado… ¿y seguiré deseando que me rindan honores? ¡Qué ganas siento de llorar al ver que las gentes no sienten deseos de imitar al Redentor Crucificado!”, escribió en una carta dando a conocer los motivos que lo llevaron a desprenderse de toda su riqueza.
“Me siento sano del cuerpo pero enfermo del alma al ver como Cristo espera la conversión de todos… y son tan poquitos los que se mueven a convertirse”, escribió también en una carta a un amigo. Su deseo era que más personas se acerquen al Evangelio y la periodicidad de los sacramentos, fundamentalmente el de la eucaristía (comunión).
Destacan en el sitio Catholic.net que Cayetano “implantó la bendición con el Santísimo Sacramento y promovió la comunión frecuente”. Y escribió: “No estaré satisfecho sino hasta que vea a los cristianos acercarse al banquete celestial con sencillez de niños hambrientos y gozosos, y no llenos de miedo y falsa vergüenza”.
Cayetano repetía siempre: “Cristo espera, ninguno se mueve”.
Cayetano de Thiene, además de provenir de una familia noble y millonaria, poseía dos doctorados universitarios de la Universidad de Padua: el doctorado en Derecho Canónico y el doctorado en Derecho Civil, ambos de 1504, cuando tenía apenas 24 años.
Gracias a la influencia de sus tíos, llegó a ser secretario privado del Papa Julio II, redactor de sus cartas apostólicas y un hombre muy bien considerado por los cardenales de entonces. A pesar de todo ello, hacia 1513 decidió estudiar tres años para convertirse en sacerdote, tras lo cual abdicó de su fortuna y se lanzó a las calles a vivir como lo habían hecho los apóstoles.
Fundó en Roma la Cofradía del Amor Divino u Oratorio del Divino Amor, una asociación de sacerdotes y clérigos que se dedicaban a la oración y al estudio de las sagradas escrituras.
Luego ingresó también en el Oratorio de San Jerónimo, el cual tenía los mismos fines que la cofradía, aunque con una diferencia nada menor: incluía a laicos pobres. Este temprano acercamiento a los pobres, algo que marcaría su vida, le valió duros reproches de sus amistades, quienes le decían que aquello era “indigno” para alguien de su alcurnia.
En 1522 fundó en Venecia el Ospedale degli Incurabili (Hospital de los Incurables) junto a dos damas patricias, María Malpier y Marina Grimani.
También se dedicó a acompañar a los enfermos incurables, incluso a aquellos que nadie quería tocar, en el Hospital de la Misericordia de Vicenza y en el Hospital de San Giacomo in Augusta, en Roma.
“En los oratorios rendimos a Dios el homenaje de la adoración, en los hospitales le encontramos personalmente”, repetía Cayetano.
La Orden de los Clérigos Regulares
Cayetano de Thiene regresó a Roma en 1523 “para hablar de la reforma (que él pregonaba) con los miembros de la Cofradía del Amor Divino. Y no solo predicó la reforma, sino que la llevó a cabo fundando con tres compañeros la Orden de Clérigos Regulares, los cuales tomaron como modelo de vida la que llevaron los apóstoles.
Sus compañeros fueron el obispo de Brindis y de Chieti (Theate en latín, de allí el nombre Teatinos), Giampietro Carafa, Bonifacio Colli y Pablo Consiglieri.
Los seguidores no eran muchos. En 1527 la orden tenía 12 miembros. La idea de vivir como los apóstoles, literalmente entregados a lo que la Divina Providencia (Dios) pudiera proveer, no era para cualquiera.
En no pocas ciudades y regiones de Italia, fue rechazado con vehemencia por los religiosos locales (al igual que los apóstoles fueron rechazados en tantos pueblos cuando Jesucristo los envió a predicar diciéndoles que no llevaran nada consigo): “No lleven nada para el viaje. No lleven bastón ni mochila, ni comida ni dinero. Tampoco lleven ropa de más. Cuando lleguen a una casa, quédense a vivir allí hasta que se vayan del lugar. Si en alguna parte no quieren recibirlos, cuando salgan de allí sacúdanse hasta el polvo de los pies en señal de rechazo” (Lucas 9:3-5).
Creó asociaciones llamadas Montes de Piedad (Montepíos), que se dedicaban a prestar dinero a gentes muy pobres con bajísimos intereses, con el fin de liberar de la miseria a los pobres y marginados al tiempo que combatía a los usureros, quienes prestaban plata a los necesitados con unas condiciones imposibles de cumplir.
En Nápoles
En su “peregrinación del norte al sur de Italia”, cuando llegó a Nápoles para crear su orden, aceptó una casa donada por el conde de Oppido, pero rechazó muchos otros bienes. Cuando el conde le dijo que allí la gente no era tan generosa como en otras ciudades, sobre todo del norte, Cayetano le respondió: “Dios es el mismo aquí y en todas partes. Y Él nunca nos ha desamparado, ni siquiera por un minuto”.
Dispuesto a no tener ni una moneda para pagar su sepultura, se consagró plenamente a una vida pobre, de servicio a los más necesitados y de confianza en la Divina Providencia. Así, colmada su vida de santidad y entrega, enfermó gravemente en Nápoles en el verano de 1547.
Cuando los médicos le aconsejaron poner un colchón sobre su cama de tablas, les dijo: “Mi salvador murió en la cruz; dejadme, pues, morir también sobre un madero”.
Murió el 7 de agosto de ese año. Sus restos descansan en la cripta de la Basílica de San Pablo el Mayor de Nápoles. Fue beatificado por Urbano VIII el 8 de octubre de 1629, mientras que Clemente X lo proclamó Santo el 12 de abril de 1671.