Una cruz procesional del siglo XIX, conservada por las monjas dominicas del Monasterio Santa Catalina de Siena, acompañará al papa León XIV durante la celebración litúrgica que encabezará en la provincia de Córdoba, en el marco de su visita a la Argentina.

La pieza dorada tiene una larga historia dentro de la comunidad religiosa. Aunque las hermanas no conservan registros sobre la fecha exacta ni el lugar donde fue adquirida, estiman que su origen se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX.

Desde entonces, la cruz forma parte de las principales solemnidades del monasterio, entre ellas la festividad de Santa Catalina, la Pascua y las profesiones solemnes de la congregación.

Cómo fue elegida la cruz que estará en la misa papal

La elección estuvo a cargo de Javier Berdenelli y Pablo Márquez, responsables de coordinar los elementos litúrgicos para la misa que presidirá el pontífice.

Durante los preparativos, ambos se contactaron con el monasterio para solicitar el acondicionamiento de cálices y ornamentos. Cuando consultaron si las hermanas tenían una cruz procesional, la comunidad presentó esta pieza, que finalmente fue seleccionada por sus características artísticas e históricas.

El objeto tiene también un significado espiritual particular para la orden dominica. A diferencia de lo que ocurre habitualmente en las procesiones, donde la imagen de Cristo mira hacia adelante, en esta cruz la orientación permite que quienes caminan detrás puedan contemplar su rostro durante el recorrido. “Caminamos detrás de Él y lo vamos mirando a Él, peregrinamos mirándolo a Él”, explicó sor Mercedes.

Para las monjas, preparar la cruz para la celebración papal representa una manera de participar de un acontecimiento que trasciende los muros del monasterio.

La pieza procesional es de principios del siglo XX.

“Que esta cruz que tanto nos acompaña acá en el monasterio pueda ahora también ser la guía en esta misa que vamos a compartir con el papa León XIV es un gozo muy grande”, expresaron desde la comunidad.