Agustín López Gagliasso hizo uso de la palabra este jueves por la mañana, en la cuarta jornada del juicio por haber atropellado y matado en enero del año pasado a Tania Gandolfi (41) y Agustina García (17) en Presidente Roca y Wheelwright. Se refirió a la discusión con un motociclista antes del siniestro vial, a la pérdida de control de su auto y pidió disculpas a la familia de las víctimas. Afronta un pedido de 18 años de prisión.
Ante el tribunal integrado por las juezas Silvana Lamas González, Valeria Pedrana y Paula Álvarez, el acusado por homicidio simple con dolo eventual habló a través de videoconferencia.
Durante su exposición, López Gagliasso relató cómo se desencadenó el incidente en la zona de Presidente Roca y Wheelwright. Según su testimonio, transitaba con su 206 por la avenida Illia cuando tuvo un altercado con un joven motociclista. "Se me cruza un pibe en una moto con el escape libre, me empieza a hacer ruido con el escape y me insulta", describió. Luego, agregó que su reacción fue acelerar con el objetivo de tenerlo cerca para devolver el insulto.
El conductor hizo especial hincapié en que, al momento de aumentar la velocidad, no observó un flujo de tránsito que le impidiera avanzar, ni tampoco advirtió la presencia de peatones que le hicieran presumir un riesgo. "En esos segundos en los que aceleré, yo en todo momento creí que tenía el control total del vehículo y que podía evitar cualquier tipo de imprevisto", aseguró.
En esa misma línea, el imputado buscó despejar las versiones que lo señalaban como alguien indiferente ante el peligro. "Yo nunca pensé «y si choco a alguien, no me importa», o «qué me importa lo que pase», como dijeron en las audiencias", remarcó, para después añadir que pensar que a él no le importaba perder el control del auto sería considerarlo "un loco y un suicida".
Al avanzar en su relato sobre los instantes previos al fatal desenlace, el acusado explicó que, al tomar una leve curva pasando el túnel, perdió el dominio de su auto. Especuló con que esto pudo deberse al estado de los neumáticos, señalando que el 206 derrapó. "Lo último que recuerdo es un chirrido muy fuerte de gomas y una sensación de peligro y de miedo", relató. Tras ese momento, afirmó haber despertado directamente en el hospital, donde su abogado le comunicó la gravedad de la situación.
Hacia el final de su intervención, López Gagliasso hizo un mea culpa respecto a su accionar al volante en las calles. "Fue un error. Manejé mal, fui a una velocidad que no tenía que ir", confesó abiertamente. Aseguró estar "arrepentidísimo" y ser consciente de que ninguna sentencia judicial podrá quitarle el peso de lo ocurrido, con el que cargará el resto de su vida.
Finalmente, el acusado se dirigió a los allegados de las víctimas. "Quiero también pedir perdón a toda la familia. Aunque sé que es muy difícil, quiero pedir perdón de corazón", expresó. Tras concluir sus palabras, el presidente del tribunal le consultó si estaba dispuesto a responder preguntas. Ante la negativa de la fiscalía y la defensa a interrogarlo, se dio por clausurado el período probatorio del juicio.