La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, destacó a la Argentina por el ajuste fiscal y la búsqueda de estabilidad macroeconómica. Lo hizo durante su participación en la Conferencia Internacional de Banca organizada por el Grupo Santander en Madrid, donde mencionó al país entre los ejemplos de economías emergentes que lograron ordenar sus cuentas públicas después de atravesar crisis.
Al finalizar su exposición, Georgieva fue consultada por medios argentinos y valoró el rumbo económico del país. “La Argentina lo está haciendo muy bien al sentar las bases para el crecimiento, la estabilidad macroeconómica y financiera, y el país será recompensado por ello”, afirmó.
Durante la charla, que compartió con Ana Botín, presidenta ejecutiva del Santander, la titular del FMI se refirió principalmente a los problemas fiscales que enfrentan las grandes economías europeas. En ese contexto, mencionó los casos de Grecia, Portugal e Irlanda, países que atravesaron crisis severas y posteriormente encararon reformas para ordenar sus cuentas.
Más tarde, incluyó también a la Argentina y a Chile entre los países que avanzaron en esa dirección. El presidente chileno, José Antonio Kast, había participado previamente del encuentro con una presentación sobre las oportunidades que ofrece la economía de su país para atraer inversiones.
La advertencia por el déficit y la deuda
Georgieva planteó que las principales economías del mundo enfrentan un escenario complejo por los elevados déficits fiscales y el crecimiento de la deuda pública. En ese sentido, cuestionó que muchos gobiernos se endeuden para responder a situaciones excepcionales, como la pandemia de Covid-19 o la guerra en Ucrania, pero no aprovechen los períodos de normalización para ordenar sus cuentas y recuperar margen fiscal.
Según explicó, esa dinámica llevó a las deudas públicas de las principales economías a una trayectoria ascendente, acompañada por mayores costos de financiamiento.
La directora del FMI también se preguntó si los países necesitan atravesar una crisis para tomar las decisiones necesarias y advirtió sobre los riesgos de postergar los ajustes fiscales. En su exposición, sostuvo que los gobiernos deben dejar de concentrarse exclusivamente en el corto plazo y en los próximos compromisos electorales.
Al referirse a Europa, consideró que el continente tiene capacidad de ahorro y recursos para resolver sus problemas, pero necesita voluntad política para encarar las reformas. También lanzó una advertencia sobre el populismo: “El populismo trae pobreza”, afirmó, y agregó que “hay que cortarle la cabeza”.
Otro de los ejes de la exposición fue el impacto de la inteligencia artificial en la economía mundial. Georgieva manifestó su preocupación por la posibilidad de que esta tecnología se convierta en el principal motor del crecimiento global, debido a los grandes volúmenes de capital que está atrayendo.
Advirtió que una eventual caída de ese impulso podría tener consecuencias importantes para la economía. También describió a la inteligencia artificial como un “tsunami en cámara lenta” para el mercado laboral.
Según estimó, el 40% de los puestos de trabajo a escala global se verán afectados en los próximos tres a cinco años. Algunos empleos se beneficiarán, otros cambiarán sus características y otros podrían desaparecer.
Por su parte, la presidenta ejecutiva del Grupo Santander, Ana Botín, sostuvo que el principal desafío de la economía mundial es acelerar el crecimiento y evitar que el bajo dinamismo económico se convierta en un problema estructural.
“Sin un mayor crecimiento no hay seguridad y las pensiones están en riesgo”, afirmó. En relación con Europa, identificó cuatro áreas prioritarias para movilizar inversiones: inteligencia artificial y centros de datos, infraestructura, energía y defensa. También se refirió a la necesidad de fortalecer la seguridad del continente y al problema del acceso a la vivienda.
Botín advirtió que los países europeos están cerca de los límites fiscales, con un déficit proyectado del 3,5% del PBI para este año en la zona euro. Además, señaló que el rendimiento promedio de la deuda soberana a diez años se encuentra en su nivel más alto en 14 años.
Finalmente, destacó el elevado nivel de ahorro de los hogares europeos y planteó que el desafío es generar las condiciones necesarias para que ese capital se transforme en inversiones.